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La inquietante anarquía de los partidos amigos del orden

Daniel Mera Villamizar

21 de marzo de 2021 - 10:00 p. m.

Se necesita orden y cambio, o cambio ordenado, pero la falla comienza con las bancadas en el Congreso.

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No son simples anécdotas. El espectáculo de ruido que dio la política la semana pasada prueba que es urgente tomarse en serio su reforma.

Comencemos por el proyecto de alargar los periodos. La anécdota diría que se trató de 22 parlamentarios lambones y sin criterio. Un análisis institucional preguntaría: i) ¿lo aprobaron en cada bancada? ii) ¿Lo discutieron con el ministro del Interior los voceros de las bancadas de la coalición de gobierno?

No y no. Esas son las respuestas probables. Cada partido debe tener un reglamento de bancada que evite la presentación o firma de iniciativas legislativas polémicas sin el respaldo del partido. También suele haber un líder o vocero designado al que los demás miembros de la bancada le deberían consultar estos riesgos por múltiples razones, entre ellas la cortesía profesional o respeto.

En cambio, esta semana asistimos a un sainete por los periodos, a una actuación sin reglas, que fue un tiro en el pie para la coalición de Duque y aumentó la desconfianza ciudadana en las instituciones políticas.

También vimos una propuesta de dos congresistas, en este caso no lambones y con criterio, que resultó desautorizada públicamente por el jefe de su partido y criticada por un alto funcionario de la Casa de Nariño. ¿Por qué toman esos riesgos? Por el incentivo de la lista preferente, que lleva a buscar votos de nicho así el partido pierda el triple y más.

¿Aplicarán los reglamentos de bancada? Improbable. Los parlamentarios poco le deben la curul al partido, que es una institución débil. La política colombiana es un reino de reglas correctas desacatadas e incentivos individuales salvajes. Por ejemplo, para ser precandidato presidencial de un partido no hay que cumplir requisitos del partido. Bastante parecido a la anarquía.

El proyecto de extender los periodos no se aprobó internamente en las bancadas, ¿pero le contaron al ministro del Interior que existía el texto en la reunión con voceros de los partidos de la coalición de gobierno? Tal vez no, porque en nuestra institucionalidad política no existe esa instancia.

En otros países, esa instancia en situaciones especiales la preside el propio mandatario para asegurar un cierto orden en la gobernabilidad parlamentaria. Aquí no existe. Aquí tenemos la máxima de “se sabe qué entra, pero no qué saldrá” de los proyectos de ley en el Congreso, que es como aceptar que los partidos y las bancadas no logran coordinar a sus miembros, ni el Gobierno a los partidos aliados.

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Ciertamente, tenemos un problema de diseño institucional, pero también de cultura. Que resulta inquietante en aquellos políticos declarados amigos del “orden”, sin entrar a definir bien qué es. Si ellos tienen demasiados comportamientos anárquicos, desinstitucionalizantes, individualistas, cortoplacistas, ¿qué esperar de los demás colombianos?

Se necesita domesticar los impulsos y amarrarlos inteligentemente en el diseño institucional, no siempre dejarles una vía de escape en nombre del realismo.

@DanielMeraV

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