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Medidas para fomentar el civismo en la educación

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Daniel Mera Villamizar
22 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
“Que los propios estudiantes limpien aulas, pasillos, baños y comedores durante quince a veinte minutos diarios”: Daniel Mera
“Que los propios estudiantes limpien aulas, pasillos, baños y comedores durante quince a veinte minutos diarios”: Daniel Mera
Foto: Pixabay
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“Civismo, urbanidad y disciplina” en boletín de notas y observador del estudiante, y emular ritual japonés de aseo diario estudiantil del colegio.

El civismo es una conducta estrechamente relacionada con el sentimiento del patriotismo. Los comportamientos cívicos se nutren de los contenidos constitutivos del patriotismo. Todos los pueblos tienen amor y orgullo por su patria (donde nacieron, la nación a la que pertenecen), pero unos la cuidan y tienen el espíritu de engrandecerla más que otros. Ahí es donde entra el papel crucial de la educación.

Tenemos un civismo débil o deficiente porque no lo enseñamos bien y porque no hemos definido claramente nuestro patriotismo para llenarlo de contenido. Mientras convertimos nuestro patriotismo episódico de la Selección Colombia de Fútbol en un patriotismo constitucional o cívico estructural, podemos asegurarnos de enseñar mejor el civismo con la metodología de “aprender haciendo” (John Dewey, Democracia y educación).

El artículo 41 de la Constitución ordena que “en todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica”, pero algo ha fallado. Colombia participó en los tres primeros cortes del Estudio Internacional sobre Educación Cívica y Ciudadana (ICCS): 2009, 2015 y 2022, junto con 21 países. Entre 2015 y 2022, el país cayó 30 puntos, ocupó el último lugar y la reacción de este gobierno fue sacar a Colombia de la medición de 2027.

Así que es urgente y fundamental que la educación asuma su responsabilidad con el patriotismo y el civismo. La primera medida sería crear como dimensión específica de la evaluación institucional del estudiante la tríada “Civismo, Urbanidad y Disciplina” como comportamientos, mediante modificación del Decreto 1290 de 2009. Esto significaría que entre la dimensión con nombre propio al Boletín de calificaciones y al Observador del estudiante (o Registro escolar). Hoy en el Boletín solamente aparecen “Convivencia” o “Disciplina”, cada vez menos.

El Ministerio de Educación, con base en funciones que le otorga el artículo 148 de la Ley 115 de 1994 (diseñar los lineamientos generales de los procesos curriculares y fomentar las innovaciones curriculares y pedagógicas, entre otras), puede proporcionar la guía necesaria para la evaluación, la cartilla para acudientes (descriptiva de los comportamientos que se promoverán y evaluarán en sus hijos como miembros de la comunidad, como individuos sociales y como estudiantes en el aula y colegio) y el kit de herramientas pedagógicas (además de ajustar los Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas, 2003).

Será necesario transformar el Observador del estudiante: volverlo universalmente digital, con un número de campos predeterminados para eficiencia de registro de comportamientos y tenerlo en línea, lo que facilitará que universidades y empresas soliciten el historial cívico acumulado a los aspirantes (para alinear el interés individual con el bien colectivo), como ocurre en Singapur y Alemania, p.e.

La segunda medida es adoptar la institución del o-soji japonés como punta de lanza de actividades co-curriculares formativas en el componente “Civismo, urbanidad y disciplina”: que los propios estudiantes limpien aulas, pasillos, baños y comedores durante quince a veinte minutos diarios al final de la jornada escolar, sin personal de limpieza para esas zonas. Lo hace una sociedad rica como Japón (con jornada semestral de limpieza profunda del colegio) y nosotros preferimos ver el deterioro y el descuido de la infraestructura escolar sin hacer lo que podemos hacer como comunidad educativa. Ignoramos que “una escuela que se ve cuidada, enseña a cuidar”.

Si añadiéramos una jornada mensual de aseo y ornato del colegio y de su vecindario inmediato, tal vez nos acercaríamos a la conexión entre disciplina escolar cotidiana y formación del ethos productivo, y a la capacidad de la educación para traducir un patriotismo constitucional en comportamientos cívicos, todo lo cual se necesita tanto.

@DanielMeraV

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