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Medidas para fortalecer el patriotismo en la educación

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Daniel Mera Villamizar
15 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
“Los rituales colectivos no son pérdida de tiempo: nos reafirman como sociedad y nos ayudan a avanzar como tal”: Daniel Mera Villamizar
“Los rituales colectivos no son pérdida de tiempo: nos reafirman como sociedad y nos ayudan a avanzar como tal”: Daniel Mera Villamizar
Foto: Andrés Torres
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Reglamentar por decreto la olvidada ley de izadas de bandera y adoptar narrativa de efemérides históricas para esos rituales.

Si patriotismo es amor y orgullo por el propio país (no odio a lo ajeno), ¿por qué la renuencia a fomentarlo en las instituciones educativas? Si, como dijo impecablemente Richard Rorty, “el orgullo nacional es a los países lo que la autoestima a los individuos: una condición necesaria para la autorrealización”, ¿por qué la renuencia? Con gusto aquí va otro round del debate que inicié hace 15 años con “Himno nacional, patriotismo y anacronismo” (2011) y "Patriotismo, parroquialismo, cosmopotilismo" (2012).

La resistencia al patriotismo tiene una raíz ideológica: “los trabajadores no tienen patria”, se lee en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels (1848). Desde entonces, han visto a la identidad nacional como rival de la identidad de clase para la movilización política, con razón. Si los estudiantes adquieren un orgullo nacional, difícilmente marcharán con discursos de “200 años de opresión”. De ese alcance es la cuestión.

¿Qué debe nutrir el orgullo patrio? Siempre lo supimos: la gesta cruenta que nos permitió pasar de ser colonia de un imperio a república independiente. El conocimiento y la comprensión incrementales de ese proceso, sus hitos y sus héroes como relato fundacional de la nación. Más recientemente hemos aprendido a valorar la sociedad en la que nos hemos transformado en dos siglos, así estemos lejos de los ideales constitucionales.

Así, la primera medida es rescatar y vigorizar con sentido la izada de bandera en los colegios, mediante un decreto que reglamente la Ley 198 de 1995, que “ordena la izada de la Bandera Nacional y colocación de los símbolos patrios en los establecimientos públicos y educativos”. Los rituales colectivos no son pérdida de tiempo: nos reafirman como sociedad y nos ayudan a avanzar como tal.

La ley ordena a “los rectores o directores de los establecimientos públicos o privados de educación primaria y secundaria (...) celebrar una vez a la semana, durante los períodos académicos, una ceremonia cívica con participación de todo el estudiantado, en la que se procederá a izar la Bandera Nacional y a cantar el Himno Nacional de la República de Colombia”. Por supuesto, no se está cumpliendo.

Como tampoco la Ley 913 de 2004, que establece el 19 de julio como “Día de los Héroes de la Nación y sus Familias”. La directiva 11 de 2007 del Ministerio de Educación exhortó a las instituciones del sector a izar la bandera colombiana a media asta y a realizar actividades académicas y culturales en “homenaje a los miembros de la Fuerza Pública y de los ciudadanos de bien que han entregado su vida defendiendo y consolidando los valores de la democracia”. El decreto presidencial puede integrar mejor esta directiva olvidada.

La subsiguiente medida sería una resolución ministerial para dotar de contenido de calidad a las izadas de bandera (rituales), adoptando las efemérides y sus textos y materiales gráficos y audiovisuales conmemorativos, al principio del proceso de independencia, tal vez de los primeros 50 años de la era republicana e hitos no controvertidos del siglo XX, como el derecho al voto para la mujer (1954) o la Constitución de 1991.

Esa no es una tarea intelectual para funcionarios del Ministerio de Educación o del gobierno, sino para un grupo de estudiosos independientes liderado por la Academia Colombiana de Historia.

Irrigar en el sistema educativo una narrativa histórica de nación no vergonzante, pero tampoco conformista, a través de las izadas de bandera, no toca todavía el currículo, que implica un proceso más lento, pero es un paso fundamental para cambiar el ambiente cultural de socialización de valores del ser colombiano.

@DanielMeraV

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Camilo Ávila(7151)24 de junio de 2026 - 10:15 a. m.
Esta columna parece escrita por Godofredo Cínico Caspa.
Felipe(dw15k)17 de junio de 2026 - 06:04 p. m.
Las nuevas generaciones no le ven sentido a honrar los símbolos de una nación que precisamente desde la era republicana ha sido gobernada a favor no de quienes hicieron el trabajo de expulsar al colonizador sino de quienes se creen superiores a ellos, el mismo sentimiento de los españoles hacia el pueblo nativo. Y para sentir orgullo de algo tan gaseoso como la patria primero habría que estarlo de sus gobernantes y sobre todo de lo que hayan hecho por sus habitantes.
Contrapunteo (18670)16 de junio de 2026 - 11:54 p. m.
Merita ya sueña con que se vuelva a hizar la bandera, se canten los himnos y se repita la historia patria. Puro patrioterismo a lo paracao, mano firme y motosierra segura. Será que este defensor de la patria, amigo del contratista Peñalosa y de la no investigada secretaria de educación de apellido Angulo, por contratos con la comida, está mostrando el colmillo y botará, con b, por el defensor de mafiosos, ladrón de DMG, con una fortuna que nadie investiga, seguro. Esclavitud perpetua mental
CARLOS BARRGAN(lcggj)16 de junio de 2026 - 04:54 p. m.
PATRIOTISMO, sí. Nunca jamás el patrioterismo pregonado por el patriotero ateo y mentiroso DE LA ESPRIELLA. Resulta descabellado e inaudito que, un individuo como DE LA ESPRIELLA que, jura fielmente defender los intereses de una potencia extranjera, nos venga a expresar mentirosamente que protegerá los intereses de Colombia. ¡Farsante!
Álamo(88990)16 de junio de 2026 - 02:34 a. m.
Don Fidel, sólo faltaba ver en EE esta Mera declaración de "imbeci(vi)lidad", venida de esta beata mano patriotera. Apenas le faltó pedir, con nombre propio, un día de fiesta religiosa por los '12 apóstoles' y otro por el 'gran colombiano', en homenaje a los "miembros" de la fuerza. Para mamporreros estamos. ¡Hez la hez, heztúpido!! ¡NO MÁS PA' LO MISMO!
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