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Pacto con la Nacional para que sea Universidad del Estado

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Daniel Mera Villamizar
11 de marzo de 2024 - 02:05 a. m.
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El 7 de marzo, nueve de diez candidatos a rector de la Universidad Nacional de Colombia tuvieron un debate en las instalaciones de El Espectador, que lo transmitió por sus canales. Que haya sido el primero en un medio nacional en la historia y su contenido muestran que la UNAL no ocupa el lugar que le correspondería en la sociedad y el Estado.

Históricamente, las sociedades han requerido de las universidades para la formación de los grupos dirigentes o élites. El proyecto de Estado en sociedades “nuevas”, después de las guerras de independencia, habría sido inviable sin la educación superior, ideológica y técnica, de quienes liderarían las ramas del poder público. Amén de distintos sectores económicos y sociales.

La Universidad Nacional de Colombia cumplió el rol de “Universidad del Estado” durante al menos un siglo de sus 156 años de existencia, pero en los últimos 50 años vivió una renuncia explícita a ese rol porque la mayoría de su profesorado y estudiantado adoptó, en diversas formas y matices, la visión marxista del Estado como un instrumento de dominación, a la cual había que oponerse, incluso con las armas.

Al tiempo con esa renuncia de la Nacional, la Universidad de los Andes se convirtió en una verdadera “Universidad del Estado” en sus funciones. La cuestión es que, finalizando el primer cuarto del siglo XXI, con 50 millones de habitantes, un territorio todavía sin controlar y un Estado moderno débil, el país necesita un conjunto de universidades, públicas y privadas, que por su calidad puedan producir el liderazgo y el conocimiento necesarios para aproximarse decididamente a los ideales constitucionales en 30 años.

Y, en ese conjunto de universidades, la Nacional es muy importante. Es la más grande, con cerca de $3 billones de presupuesto (50 % de recursos propios), nueve sedes, más de 50 mil estudiantes de pregrado, y es líder en calidad y en producción científica. Conviene un arreglo, trato o pacto con la UNAL para superar la actual relación ambigua de “no podemos prescindir, pero tampoco contar con ella” para mejorar (reformar) y consolidar el Estado y la sociedad que hemos construido, sin pretensiones refundacionales.

Es posible que la intelectualidad liberal (de pensamiento, no del partido) esté más preparada para creer que una universidad de mentalidad predominante de izquierda puede ser “Universidad de Estado” (entendido como instrumento al servicio del interés general), que el propio liderazgo de la UNAL. He ahí un asunto crucial. La experiencia en el gobierno del exdirector de Planeación Nacional, Jorge Iván González, podría servir de “parteaguas” o “punto de inflexión”: los que se identifiquen con él en cuanto a la relación entre la ideología y la técnica, y los que no.

La dirigencia nacional puede hacer bastantes cosas por la Nacional, con la condición, en primer lugar, de que esta promueva mayor pluralismo en el campus, de modo sistemático. Si la UNAL recupera su lugar, habría más debates en medios sobre quién debe liderarla y el telón de fondo sería más estructural.

@DanielMeraV

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ROBERTO(97545)14 de marzo de 2024 - 12:31 p. m.
La Nacional y varias de las Universidades publicas sufren del stigma que el autor indica, a los egresados se nos califica como "izquierdosos" o "mamertos", no inporta ofrecer calidad , investigación con impacto en la industria y en la academía, promoción social. Hay un clasismo que domina a las elites económicas y sociales a quienes la diversidad de pais que se refleja en la U, pública no les gusta, muchos de ellos se formaron en la U. publica en epocas en que no se sufria de este estigma.
Camilo(v9l66)12 de marzo de 2024 - 01:13 p. m.
El Sr Mera quiene una universidad "bajo control", esperemos que tal cosa nunca suceda. La creatividad y la innovación, con sus errores, son indispensables para avanzar en cualquier conocimiento.
Carlos(74366)12 de marzo de 2024 - 07:44 a. m.
La Nacional es Publica, la de los Andes es de la élite. La Nacional tiene que seguir siendo aquel crisol donde se forma el pensamiento crítico de la sociedad y no una Universidad para unas pocas clases sociales.
Orlando(10227)12 de marzo de 2024 - 05:02 a. m.
Después de tantos años, este columnista no ha aprendido a escribir. Pero el tema que toca es muy pertinente. Las rectorias que ha tenido la Universidad Nacional no han jugado papel alguno en reorientarla en la dirección de contribuir más a la creación de riqueza multidimensional.
Amadeo(14786)11 de marzo de 2024 - 11:23 p. m.
Excelente idea apreciado Daniel. Hay que rescatar a nuestra UN como fuente de generación de conocimientos y apartarla del sectarismo partidista
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