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Reformistas tímidos y vergonzantes frente a la “revolución” populista

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Daniel Mera Villamizar
17 de enero de 2022 - 05:00 a. m.
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Los “animales políticos” ahora se conforman con prometer dinero público que no alcanza.

El informe de la Misión de Empleo le dio prensa al concepto de “reformas estructurales” que, comprensiblemente, no es popular. Tampoco el término simple de “reformas”: i) porque se asocia a posibles medidas en los campos tributario, laboral y pensional contra las que ha habido marchas una y otra vez; y ii) porque pocos partidos y políticos defienden decididamente la necesidad de hacer “reformas”.

Ironía de la historia.Cuando se creía resuelto el dilema de “reforma o revolución”, los reformistas colombianos son tímidos y vergonzantes en la arena política, mientras los revolucionarios hablan con desenfado y vaguedad de “reformas estructurales” o de cambios de modelo con evidente vocación populista.

Las elecciones no se han perdido todavía, pero sí la batalla por la cultura y la imaginación política. El gran electorado quiere promesas de gasto a caballo de los derechos, no que le digan cómo se financiará. Y los diferentes matices ideológicos de izquierda a derecha se dedican a decirle lo que quiere oír, en una competencia política que profundiza las condiciones que nos estancan en un crecimiento lento o mediocre.

El sistema (político) de toma de decisiones funciona mal; la economía –de la cual sale la tributación– excluye a la mitad de la población y es ineficiente, el arreglo fiscal es insostenible; y el principal instrumento de la sociedad (el Estado) es una amalgama que hace tanto bien como daño. Sin comenzar a resolver estas cuestiones estructurales, el futuro de Colombia no es promisorio.

Son muy urgentes las reformas de la política –para controlar la corrupción y alcanzar la gobernabilidad necesaria–, del capitalismo colombiano –para incluir a decenas de millones productivamente en el trabajo y en el capital–, fiscal y tributaria (para recaudar más con menores tarifas y más equidad y del Estado –para profesionalizarlo completamente y elevar sus capacidades–; y deben diseñarse concatenadas, así no se puedan acometer al tiempo. Son una “tarea monumental”, tal vez generacional, y requieren instituciones y las mejores mentes.

Las reformas estructurales tienen el signo de la orientación de quien las propone. La racionalidad técnica no es impenetrable por las visiones ideológicas y políticas. Es decir, deberíamos tener una competencia de enfoques sobre las reformas, pero lo que tenemos es un espectáculo de quién ofrece más subsidios o transferencias – eso sí, sin meterse con el problema regresivo de las pensiones –. Ni siquiera ofrecen “gastar mejor”.

Los partidos se gastan la financiación estatal permanente en cosas que claramente nos los preparan para proponer las soluciones que deben concurrir en el debate público ni para poder hacer buenos gobiernos si ganan las elecciones.

Los partidos no existen prácticamente como instituciones modernas: son un archipiélago en anarquía, donde el dinero impera sobre el talento político, siendo antidemocráticos. Y no ha habido manera de parar y hacer una reforma política que nos permita consolidar las demás reformas.

Los que han renunciado a los deberes elevados de la política se merecen su suerte, pero no el país.

@DanielMeraV

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Jorge(99487)18 de enero de 2022 - 04:15 p. m.
El señor Mera quiere la continuidad de la derecha que ha gobernado a Colombia por décadas y décadas, no le interesa para nada la alternancia entre derecha e izquierda. Una derecha que lleva sobre sus hombros la violencia permanente, el despojo de la tierra para crear y fortalecer la clase terrateniente, la corrupción inseparable para mantener su apetito y hoy aliada al narcotráfico.
Pedro(86870)18 de enero de 2022 - 03:17 a. m.
El uribismo populista y engatusador es la desgracia de Colombia
Haithee(o8ia2)17 de enero de 2022 - 09:52 p. m.
Que buena idea sería que todos los columnistas del periódico actualizaran su foto, ya que la que siempre ha figurado solo le hace falta el tetero. ¡Oh, es que es cuestión de vanidad!
Mario(16018)17 de enero de 2022 - 08:39 p. m.
Excelente columna.
Francisco(82596)17 de enero de 2022 - 04:56 p. m.
Hiede tanto el ejercicio político colombiano que no sabría uno por dónde empezar la sacada de basura, restos y desperdicios. Por eso, y a pesar de las apariencias, me gustó el tono realista del candidato RODOLFO HERNÁNDEZ SUÁREZ. Es lo más parecido a la expresión taurina agarrar el toro por los cuernos. En este gobierno casi todo ha sido y sigue siendo corrupción. ¿Cómo acabar con ella?
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