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Seis desafíos intelectuales de la política en 2023

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Daniel Mera Villamizar
02 de enero de 2023 - 05:00 a. m.
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Con Petro, la centroizquierda y la centroderecha son “más necesarias que nunca”.

Con la elección y el gobierno de Petro cambian un poco los retos intelectuales de la política colombiana.

Si en diciembre de 2019 un reto era dilucidar si el presidente Duque respondía también por la sostenibilidad política y social del “modelo”, ahora tenemos dos que corresponden a lo mismo: para la izquierda en el poder, mostrar que sí tienen un modelo alternativo viable, y del otro lado, mostrar cómo sería la renovación del modelo que hemos tenido.

El alcance intelectual, territorial, político y social que tomó la impugnación al “modelo” está detrás del cambio político-electoral de 2022 y del apoyo de una parte considerable de la sociedad a lo que va del Gobierno Petro. Sin embargo, es claro que ya hay muchos electores arrepentidos y esto nos lleva a otro reto intelectual además de los anotados en 2019.

El de “establecer los límites entre la izquierda y la centroizquierda en lo ideológico y lo programático”, especialmente por parte de esta última, si no quiere volverse irrelevante. Un segmento de la centroizquierda está en el Gobierno (los ministros José Antonio Ocampo y Alejandro Gaviria, por ejemplo) y otro, en oposición no declarada (Fajardo, por ejemplo).

Ese reto tendrá un episodio significativo en las elecciones regionales de octubre: ¿cuál será el discurso diferenciador de los candidatos de centroizquierda a gobernaciones y alcaldías?, asumiendo que los habrá. Como en el nivel territorial no se hace campaña en oposición al Gobierno nacional, tendrán que presentar propuestas para los problemas locales con principios y estrategias distintas, no populistas.

No será fácil dar avales y discurso diferenciador al tiempo, y este riesgo de desaparición de la centroizquierda no le conviene a la democracia ni a la centroderecha, sino tal vez a la derecha. Y aquí aparecen dos retos intelectuales. El primero viene de atrás y es del Centro Democrático: pensar la transición y su futuro sin Uribe como líder actuante.

Decíamos en 2019: “La fuerza política que marcó las primeras dos décadas arranca la tercera sin certeza de su permanencia como un partido determinante. Las variables estratégicas se le muestran adversas o indiferentes, lo que eleva el desafío”.

El segundo reto no ha sido tan evidente: la democracia colombiana necesita una centroderecha con personalidad política notable y programa claramente diferenciado de la derecha. El simplismo y el atavismo frecuentes en esta son para la centroderecha de vanguardia casi tan insoportables o extenuantes como la charlatanería y el romanticismo de la izquierda.

Y, por último, un sexto reto intelectual inducido por el Gobierno Petro: ya no el de diseñar las coaliciones de cada lado del espectro, sino el de pensar la coalición del centro, no indeciso o tibio, sino caracterizado y programático, fruto de acuerdos entre la centroizquierda y la centroderecha, como la mejor forma de dejar atrás la polarización y los discursos divisivos de la sociedad.

Sigo así la serie de mis columnas “Cinco retos intelectuales de la política en 2020 pensando en la década” (28/12/2019), “El problema del desarrollo colombiano es político e intelectual” (31/01/2021) y “Chile como espejo político de Colombia en 2022″ (10/01/2022).

Feliz año 2023, estimado lector.

@DanielMeraV

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