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La politización agudiza opacidad para evitar evaluación técnica de ese error de la reforma laboral.
De lustros atrás tenemos un problema serio de credibilidad con las estadísticas del SENA, que se ha agravado por el aumento de la politización de la entidad, con un presupuesto anual de seis billones de pesos. Este año el SENA ha dado dos cifras muy distintas sobre el total de los contratos de aprendizaje (CA) de los últimos años.
En febrero dijo que en 2025 sumaron 379.800 CA, superando en 3 % la meta, aunque con una disminución respecto de 2024, que sumó 392.000. Y en abril, siempre en respuesta a la representante Catherine Juvinao, reportó un “número total de contratos registrados en aprendizaje” de 201.907 en el mismo 2025.
La forma de presentar las cifras del SENA es opaca, sin mínima sustentación técnica. No dice nada de las empresas que reciben a los aprendices: ni el total ni su distribución por sectores o industrias, tamaño (número de empleados) y departamentos.
Tampoco dice lo básico de las empresas que prefieren monetizar (pagar la multa de 1,5 salarios mínimos por cada aprendiz de cuota obligatorio no contratado). En la información de febrero, que varios medios replicaron, afirmó que en 2025 había recaudado 440.455 millones de pesos versus 262.802 millones en 2024.
De hecho, la monetización vendría creciendo aceleradamente desde 2021, lo que revelaría algo estructural, acentuado por la reforma laboral de 2025. Desde $143.193 millones en 2021, a $170.473 millones en 2022, y a $210.491 millones en 2023. Semejante progresión reclama una descripción estadística honesta como base para el debate público.
Como al parecer la representante Juvinao no preguntó por los aprendices en etapa lectiva, le dieron solamente los datos de los de etapa productiva (tecnológicos, técnicos, auxiliares y operarios, pero sin desagregarlos). Por ejemplo, en 2025, 414.165 aprendices en etapa productiva. No todos van a contrato de aprendizaje. Dato importante.
Así, por modalidades de etapa productiva para 2025, el SENA reporta: contrato de aprendizaje, 145.128; pasantías, 61.193; vinculación laboral, 18.742; proyecto productivo, 206.654; monitorías, 1.026, y sin registro, 60.410. ¿Esos son “proyectos productivos” de los bachilleres de doble titulación?
La suma no le da 414.165, pero como también dice que activos solamente estaban 118.728 y que desertaron 78.988, sin especificar si incluye de etapa lectiva, es muy difícil saber cuál puede ser la realidad. ¿379.800 CA en 2025, o 201.907, o 145.128? Por favor.
La forma descomedida técnicamente no se ve solo en las respuestas a Juvinao. El 13 de marzo, el SENA publicó esta noticia: “Contratar aprendices del SENA (en lugar de monetizar la cuota) podría generar ahorros por 5,2 billones de pesos al sector empresarial”. No hay atisbo de cómo llegaron a esa cifra sorprendente de 5,2 billones, pero es dicente como preocupación o ruego.
Según el SENA, “vincular un aprendiz técnico (nueve meses lectiva y seis productiva) cuesta $30,2 millones, mientras monetizar asciende a $42 millones. En el caso de un tecnólogo (21 meses lectiva y seis productiva), contratar vale $48,7 millones frente a $73,5 millones por monetización”. Y creen que los empresarios no han entendido eso, cuando es el SENA el que no ha entendido por qué los empresarios prefieren monetizar (otro tributo).
Estamos lejos de que el SENA, una entidad de seis billones de pesos, sea la incubadora y puente de adopción y transferencia de tecnologías a sectores productivos que necesitamos.
@DanielMeraV
