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28 Mar 2022 - 5:02 a. m.

Transformar las instituciones educativas en el segundo núcleo de la sociedad

Tres decisiones fuertes y cuatro medidas específicas para un cambio educativo disruptivo y no populista.

La conversación sobre la educación gira en torno a la cobertura, la calidad, la financiación, la gratuidad, la naturaleza estatal o privada de la oferta, la equidad, los derechos, pero se podría intentar comenzar por una definición clara y fundamental de la educación que ordene y subordine las discusiones acerca de los diferentes aspectos de la misma.

Mi propuesta es esta definición normativa: “la educación es un proceso constructor de sociedad”, y esta definición “operacional” derivada: “las instituciones educativas son el segundo núcleo de la sociedad” (después de la familia y en conexión con esta).

Hoy no hay un “segundo núcleo de la sociedad” y el primero se ha desestructurado tanto que en algunos paisajes sociales no existe. En otras épocas, las parroquias y el bipartidismo cumplían un poco la función de “construir sociedad”. Ahora mismo parece urgente reconstruir instituciones en la base de la sociedad.

En la medida en que las instituciones educativas (IE) reciben lo más preciado de los hogares, los hijos, tienen más posibilidades de incidir en el “núcleo primario”, de recrear palpitantes comunidades educativas —naturalmente—, de contribuir al tejido social de los barrios circundantes, de promover el compromiso cívico y de impulsar la propia educación continua de los adultos.

No hay otras instituciones en la sociedad que puedan tener esos múltiples alcances dentro del marco de su misión o función. Si aceptamos que se necesita un “segundo núcleo de la sociedad” y que el mejor candidato es el conjunto de las instituciones educativas, desde preescolar hasta la media, pues la posmedia o superior tiene otras funciones, entonces contaríamos con un parámetro (un debe ser) fundamental ordenador de las discusiones y políticas o propuestas en educación.

Al elevar la importancia de la educación con un nuevo concepto (“segundo núcleo”), probablemente aumentaría el compromiso político para resolver los problemas actuales en consonancia con la nueva visión. El debate educativo está atrapado por términos estrechos inspirados en ideologías e intereses políticos o no generales. Hay que darle otras coordenadas.

Que nos lleven a imaginar a las instituciones educativas como espacios funcionales, cuidados y bonitos que también sean lugar de encuentro de la comunidad (educativa o vecinal) para distintas actividades, es decir, un espacio social. No como ahora, deteriorados y prácticamente cerrados para la comunidad, que además no halla motivos para ir.

Los colegios no podrán abrirles las puertas a los vecinos ni ofrecer educación integral de calidad con la actual conformación del equipo directivo, profesional no docente y docente. Faltan otras profesiones para cubrir distintos factores que inciden en el aprendizaje y más administración. La debilidad institucional y organizacional de las IE refleja que no son tratadas como “constructoras de sociedad”.

Al rescate y renovación de la infraestructura escolar como soporte de proyectos educativos innovadores que integren a las comunidades, y al fortalecimiento profesional de las IE para que puedan administrar ser “segundo núcleo de la sociedad”, hay que sumarles la movilización de los padres y madres de familia alrededor de la corresponsabilidad en los objetivos de la educación.

Cuatro medidas para lograr esa movilización son i) descentralizar a nivel de institución educativa la provisión de la alimentación escolar (cambiando el rol de los operadores del PAE) para que sean las propias comunidades educativas las que garanticen ese servicio, como he insistido (aquí, por ejemplo); ii) permitir que los padres de familia aporten al proyecto educativo según su capacidad, no necesariamente con dinero, iii) transferir directamente a las instituciones educativas una parte sustancial de los recursos del SGP para calidad que llegan a las secretarías de educación, y iv) rediseñar o unificar la institucionalidad de la participación de los padres de familia en el gobierno de la IE y darles más incidencia en las decisiones estratégicas del PAE y de los recursos de calidad.

Es posible lograr que las IE se conviertan en “segundo núcleo de la sociedad” y giren en torno a la calidad educativa, indispensables para la equidad social y la productividad, retroalimentándose. Estamos en mora de mirar las reformas de abajo hacia arriba porque los rediseños macro suelen morir en lo micro. Y la retórica en el día a día de las instituciones.

@DanielMeraV

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