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Democracia con asteriscos

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Daniel Ruge Chamucero
19 de marzo de 2026 - 05:05 a. m.
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No hace mucho existía un consenso en torno a ciertas garantías básicas indispensables para una democracia saludable. Hoy, cada uno de esos principios garantistas viene con una letra pequeña que, según convenga, excusa los impulsos autoritarios. Veamos:

Prohibición de participación política de servidores públicos: es un abuso de poder. Colombia tiene una larga tradición en ese sentido y, aunque el presidente de la República no puede ser disciplinado por la Procuraduría, tiene el deber de dar ejemplo*.

*Aplican condiciones: cuando el presidente de la República haga Política, de la que se hace con P mayúscula, es bienvenido que estigmatice a opositores, que difunda en sus redes contenidos propagandísticos a favor de su facción y que use sus discursos para descalificar a otras ramas del poder.

Culto a la personalidad y fanatismo: hay que rechazarlos siempre. Pueden abrir una puerta peligrosa a proyectos autoritarios. Este tipo de comportamientos deben rechazarse porque son síntoma de ausencia de pensamiento crítico*.

*Es de notar que esta afirmación, si bien ha sido cierta en algunos contextos políticos, no puede aplicarse de forma general, pues bien le viene a la gente usar la figura del presidente de la República para ponerla en sus tortas de cumpleaños, hacer peluches de él con ojos de animé y, por qué no, tatuarse su rostro en un brazo.

El sistema electoral: si bien no es perfecto, funciona bien, y desacreditarlo es una forma de atacar la democracia. Algunas fallas en el preconteo de los votos, que se subsanan durante el escrutinio, no significan que el sistema completo sea fraudulento*.

*Una afirmación cierta, pero relativa, porque cada voto hay que cuidarlo. Y quiénes somos los humanos para decir que un error no es realmente un fraude completo; ¿quién nos garantiza que, si hay un error en una parte del sistema, tal error no se ha reproducido estructuralmente, contaminándolo todo?

Comunicaciones estatales: las instituciones y recursos de comunicación del Estado deben usarse para informar a la sociedad sobre la implementación de políticas que garanticen el buen funcionamiento de las instituciones, para hacer pedagogía, no para hacer propaganda del gobierno de turno*.

*¿Ah, y es que el gobierno no se puede defender de los ataques de los periodistas? La comunicación necesita recursos para contarle a la gente lo que los periodistas quieren esconderle.

La democracia es la garantía de todos los derechos: no es simplemente una dictadura de mayorías. No se pueden imponer políticas solo porque se tiene más votos, pues precisamente ese es el sentido de los pesos y contrapesos consagrados en la Constitución*.

*Sí, pero ahora resulta que tenemos que gobernar con el programa que perdió las elecciones, ¿eso es lo que quieren? ¿Acabar con el mandato de la ciudadanía libre que ganó en las urnas? Acá estamos para cumplir la voluntad del pueblo.

Estoy seguro de que dejo otros puntos por fuera. Menciono estos nada más para recordar que los principios democráticos que vienen con letra pequeña, en cualquier momento, se pueden convertir en autoritarismo mayúsculo y ese sí que no admite condiciones ni restricciones.

Daniel Ruge Chamucero

Por Daniel Ruge Chamucero

Daniel Ruge ha sido ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Es colaborador de 6AM Hoy por Hoy de Caracol Radio y de la Tele Letal. Es comunicador social y estudió una maestría en Derecho Internacional.
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