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#VanidadDeVanidades

Daniel Ruge Chamucero

20 de agosto de 2026 - 12:05 a. m.

¿Se necesita un terremoto mortal para deponer las diferencias ideológicas? En Colombia, la respuesta corta es que sí. Me sorprendió el otro día ver a uno de los influenciadores abelardistas contar cómo se había sumado, junto a petristas, como voluntario a la remoción de escombros en Cali, tras el terremoto del 10 de agosto. Él mismo lo dijo: “dentro de los civiles hay gente que es jeje uribista, petrista, abelardista ¡y todos están trabajando juntos!”. Lo contaba en una historia de Instagram con lo que percibí como una actitud de asombro.

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Y el asombrado era yo al ver un cambio en el discurso de este líder de opinión en redes llamado Oswaldo Ortiz, así fuera por unos pocos momentos. El tipo ha sido una de las voces más radicales de la derecha desde los tiempos del plebiscito, en el que hizo campaña por el No alegando que el Acuerdo de Paz contenía una supuesta “ideología de género”. Mi asombro, debo ser claro, también se debía a que a alguien le resulte extraordinario que la gente se una por un propósito más allá de sus tendencias políticas. Aún no logro descifrar por qué eso le parecía tan especial, cuando debería ser lo común.

Fue una publicación efímera, de esas que desaparecen pasadas 24 horas, y no duró más de 30 segundos, pero fue particular escuchar tal sensatez en Oswaldo. Aunque, insisto, me parece paradójico que tenga que ocurrir una tragedia de semejante magnitud para que eso pase. Él mismo continuó diciendo: “es tremendo mensaje, es muy bonito… uno de ellos se me acercó y me dijo: hermano qué sorpresa verlo aquí… aquí hay un abelardista, yo soy un petrista… qué bueno verlo aquí…”. Y justo ahí corta, anunciando que deben guardar silencio absoluto siguiendo el protocolo de rescate.

Ortiz mezcla en sus redes la política con la religión, y justamente abrió esa breve historia de Instagram diciendo que la situación le recordaba una frase del libro bíblico de Eclesiastés: «vanidad de vanidades, todo es vanidad». Explicaba que el mensaje de ese versículo es que nos fijamos en cosas mundanas y que, cuando un sismo así derrumba las posesiones materiales, nada de eso importa. Que lo central está en la solidaridad, en ayudar al otro… en fin, en lo que parece obvio, pero es verdad.

Pensé mucho antes de escribir esto porque no sabía si lo que vi era síntoma de una reconciliación real o el diagnóstico de lo jodidos que estamos. Preferí no hacer cálculos sobre oportunismo, y hasta pasar por ingenuo en esta columna. Otros juicios le quedarán al público de Ortiz, quien a los pocos días de su voluntariado ya regresó a su lenguaje radical contra quienes piensan distinto.

Concluí que esa historia que vi tiene más de bueno que de otra cosa. Juntar voluntades para resolver problemas urgentes debería ser un camino para que el respeto por la diferencia y el pluralismo no terminen en la vanidad, esa trampa que el autoritarismo le ha venido tendiendo a la democracia en los últimos años.

Por Daniel Ruge Chamucero

Daniel Ruge ha sido ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Es colaborador de 6AM Hoy por Hoy de Caracol Radio y de la Tele Letal. Es comunicador social y estudió una maestría en Derecho Internacional.
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