Como los “avisos a los navegantes” de los partes meteorológicos las FFAA brasileñas acaban de lanzar un “aviso” a políticos y gobernantes de su país. El encargado fue nada menos que el Comandante en Jefe del Ejército brasileño, Eduardo Días da Costa Villas Boas (¿Eduardinho?), quien resumió así su visión: “hoy somos un país que está a la deriva, que no sabe lo que pretende ser ni lo que debe ser”.
Dicho por un periodista, un diputado o senador, y quizás hoy por hoy, hasta por el presidente Michel Temer, no es para estresarse demasiado ni darle más trascendencia que a la de cualquier Twitter con los que hoy políticos y gobernantes hacen gala de su talento y capacidad. Pero dicho por el máximo jefe del ejército y en Brasil hay que empezar a hacer números, revolver en el cajón de los recuerdos y poner las barbas en remojo.
Nadie duda que, en Brasil las FFAA, aunque casi invisibles, están siempre presentes y que no han perdido nada de su fuerza y poder. Se asegura que junto con los industriales de San Pablo y la Cancillería (Itamarati), son quienes “velan” por la suerte y la marcha del país. Cada una cumpliendo sus tareas acordes a la magnitud de sus poderes.
Las FFAA como que han estado calladitas en las últimas décadas. Aparecieron y discretamente cuando se ha hablado de “revisión” de lo actuado durante el régimen militar (1964 – 1985) y de eventuales violaciones a los derechos humanos. Hubo un tímido intento durante la administración Lula, éste hizo buena letra y rápidamente se diluyó: oficialmente no hubo “victimas” en ese período y Brasil no tuvo nada que ver con el Plan Cóndor. Con Dilma la cosa fue un poco más insistente y avanzó en algo, pero Dilma fue destituida; por varias razones como se sabe y algunas que quizás ni se saben.
Esta vez, en cambio, el mensaje del comandante del Ejército fue más abarcativo y marcó precisiones sobre los tópicos que interesan (Esto es: que aparentemente le interesan precisar – y advertir- a las FFAA).
En una muy completa – y quizás muy pensada- entrevista con el diario Valor Económico, Villas Boas no dejo nada sin atar. Veamos;
Tras definir el hoy de Brasil – “a la deriva” y “ni sabe lo que pretende y debe ser”- recordó que “antes, en las décadas de los 70 y 80 (régimen militar), el país tenía una identidad fuerte, un sentido de proyecto y una ideología del desarrollo”. “Eso se perdió” afirmó, lo que explica por qué “la sociedad está tan dividida y tiene un Estado subordinado a intereses sectoriales”.
Villas Boas se apresuró a descartar “una intervención militar” - “jamás seremos causadores de alguna inestabilidad”, dijo. De todas formas, respecto al reclamo de la “vuelta de los militares” de algunos grupos activistas radicales como que admitió: “entiendo el deseo de aquellos que lo piden. Es porque identifican a las Fuerzas Armadas como el último reducto donde los valores son preservados”. Al mismo tiempo advirtió que no están conformes con que los solados sean utilizados en funciones policiales y menos que sean “enfrentados” a las fuerzas civiles. “No queremos que el uso de las Fuerzas Armadas interfiera en la vida de la nación” señaló.
No dejó ningún tema importante en el tintero: sobre la operación Lava Jato dijo “es la gran esperanza que se produce en el país. Sin un cambio en el aspecto ético se golpearía nuestro núcleo y se deteriorarían nuestros valores". En esta línea insistió en la “insatisfacción” de la gente y el “clima de indisciplina social” y de “inseguridad” que impera. El Comandante del Ejército impacto con algunos números: en Brasil por año 60 mil personas son asesinadas y otras 20 mil desaparecen y 100 mujeres son violadas por día.
Dejo un mensaje final: “con la situación que vivimos … se corre el riesgo de tener un candidato populista (en las próximas elecciones) y eso es muy preocupante”.
A buen entendedor…. Las FFAA brasileñas están preocupadas por lo que está pasando en su país y lo dicen muy claramente (no hay que leer muchas entrelíneas), lo que, a su vez, también, es muy preocupante.
Hay quienes afirman que no es para tanto: que los militares no quieren “esa brasa caliente” y que además tendrían que enfrenar la presión internacional. Por lo primero puede ser; en cuanto a lo otro hay más de un hecho que prueba que a los brasileños les afecta poco lo que opinen afuera: ellos siempre serán el país “mais grande do mundo”. Y del futuro…