Parafraseando a Magris, vivir es viajar y viajar es escribir aunque la acción de consignar impresiones puede ser más difícil cuando el tren es el paquipallá de los pedazos de uno mismo.
A veces, sin moverse ni escribir, el itinerario se hace fascinante y peligroso cuando se atraviesa una predicción. Como un arco entre el tiempo de atrás y la fantasía, nos llenamos de anhelos, palabras dichas, sentencias anunciadas que surgen de las miopías de brujos, magos y hechiceros. Predicciones que son colores, lugares y nombres; augurios que, ciertos y no, son los sueños que no queremos soltar por imposibles, inútiles e inoficiosos.
Una predicción se pega al cuerpo por años como si fuera la contracara de una piel sin celulitis y estirada con la ilusión. Es un dictamen que paraliza la acción en una espera infinita y que sigue pateando hacia adelante el futuro mejor. Predicciones son los ecos de caballeros medievales con poemas de amor cortés; predicciones son las obligadas contribuciones de quienes pasan a mejor vida o las pérdidas de los amigos por las traiciones y los descuidos. Los pronósticos vienen de lugares imprudentes o de cuevas de sabios y abren las puertas del destino que, a veces, ni siquiera va a ser el nuestro.
Hay predicciones que nos ofrecen recorridos y hay predicciones que nos llegan sin autorización. Siempre alguien estará dispuesto a comprarlas por millones o despercudírselas por céntimos. Igual, las indagaciones para aplacar la incertidumbre tienen el alto riesgo de que lo que nos dicen es, muchas veces, sólo lo que otros quieren ver. Los vaticinios, falsos y verdaderos, nos anclan a la pereza para no tener que asumir como propios, los juegos del vivir.
Pero, como sucede con las brujas, hay predicciones de predicciones. Las hay que acogen la realidad y dan cuenta de lo que siempre fue cierto como cuando le dijeron a otro que amaríamos a ese alguien por encima de los eventos. Profecías cumplidas que afortunadamente nos dejan incompletos porque, cuando se trata de amores, rogamos para que los pendientes queden en un infinito continuará y el destino no logre su cometido de ser anunciado.