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El canto del Tucán es uno de los sonidos más característicos de la selva amazónica por su graznido peculiar, por emitir tranquilidad, por augurar cosas buenas. Estas aves son reconocibles por su pico grande y colorido, además de las brillantes plumas negras, blancas, rojas y/o amarillas que adornan su cuerpo según su género y especie. El canto del Tucán es importante para la comunicación y la interacción de estas comunidades de aves en medio del espesor y las distancias de nuestras selvas.
De ahí que entre abuelos, chamanes y sabedores de las comunidades indígenas de la triple frontera amazónica -colombiana, brasilera y peruana- eligieran el canto del Tucán para denominar el programa radial de la Sede Amazonia de la UNAL emitido durante los inicios de la pandemia de la Covid-19, a través de un espacio de 5-6 pm en la cadena comercial y musical de Leticia “Fantástica”. El programa radial fue concebido como parte de un curso de extensión “Elementos para mejorar la prevención, atención y vigilancia epidemiológica de los casos de Covid-19 en comunidades indígenas de la Amazonia colombiana”. Este curso se realizó de la mano con Sinergias-Alianzas Estratégicas para la Salud y el Desarrollo Social-, y contó con el apoyo y acompañamiento de diversas organizaciones indígenas del Trapecio Amazónico -OPIAC, ACITAM, ATICOYA, AZCAITA, CAPIUL, TIWA, CIHTA-COYD-, entre otras, a las que se sumó Amazon Team Conservation.
Cada programa radial del Canto del Tucán estaba integrado por espacios formativos basados en conocimientos científicos y ancestrales, en las experiencias organizativas de las comunidades del territorio, en la transmisión de mensajes pedagógicos en lenguas indígenas y en español, además de una sección de preguntas de los oyentes. Un ejercicio inédito de traducción lingüística y contextual de las guías oficiales de prevención del Covid-19, liderado por abuelos indígenas, docentes y tutores de la UNAL a través de WhatsApp, y que incluía la distribución de cartillas y de aparatos de radio entre las comunidades en la selva.
El ejercicio es aún más admirable en el marco de una pandemia que se presentó con mayor angustia para nuestros territorios fronterizos que, como el amazónico, sufrieron las primeras y más letales oleadas. En medio de la incertidumbre, del miedo por el contagio y de la muerte, el Canto del Tucán fue una esperanza fundada en el conocimiento, un reconfortante emocional a favor del bienestar y el cuidado de la vida. El programa tuvo tanto éxito que se ha replicado por las organizaciones de apoyo y acompañamiento en otros tres departamentos de la Amazonía (Vaupés, Putumayo y Caquetá).
Esta experiencia es solo una de las múltiples que hemos construido en nuestra sede Amazonia desde 1989. La formación integral que ofrecemos en Leticia ha permitido que jóvenes de las comunidades indígenas inicien su formación en el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica y culminen su camino en los doctorados de nuestra universidad, como el del Instituto Amazónicos de Investigaciones (IMANI).
El pasado 21 de junio, en el evento central de rendición de cuentas de la Universidad Nacional de Colombia a la sociedad colombiana, presentamos esta y muchas otras experiencias transformadoras que se dan en las nueve sedes de la UNAL a lo largo y ancho del territorio colombiano. El “Canto del Tucán”, junto con muchas otras acciones como el fortalecimiento de la medicina en las regiones a través de programas como TeleUCI Solidaria, es una expresión de las formas de compromiso con las regiones, impulsadas por la UNAL gracias a estrategias y cambios culturales como la armonización de las funciones misionales, la reconceptualización del bienestar, el modelo intersedes y la transformación digital. Es el resultado del trabajo acumulado por la UNAL en procesos de educación continua intercultural, de reconocimiento de la riqueza del diálogo simétrico de saberes, de la construcción de confianza con las comunidades en sus territorios, de la generación de capacidades de liderazgo colectivo y transformador, y de alianzas y promoción de redes con actores y entidades estratégicas para la construcción de nación.
Les invito a que continúen acompañándonos en este espacio de opinión institucional donde, en las próximas semanas, tendré ocasión de presentar otras experiencias transformadoras que dan significado a nuestro quehacer universitario, orientado a construir nación a través de la formación integral de jóvenes agentes de cambio ético, con actitudes ciudadanas y aptitudes cognitivas que les permitan asumir su tarea de profesionales socialmente responsables.
* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.
