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Humildad para el diálogo constructivo

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Dolly Montoya Castaño
15 de mayo de 2021 - 03:00 a. m.
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Las últimas semanas de manifestaciones han develado la convergencia de las crisis sanitaria, económica y social en nuestro país. Una crisis múltiple que se nutre de la exclusión, la inequidad, la polarización y la violencia. Construir propuestas de solución demandará acciones de corto, mediano y largo plazo que no pierdan de vista la génesis de estos problemas en la relación predadora que como sociedad hemos construido entre nosotros, afectando todas las formas de vida.

La compulsión hacia la acumulación ambiciosa y desmedida determina una relación egoísta, problemática y patológica con el mundo. El crecimiento económico infinito al que aspiramos no es lógico si consideramos los límites del Planeta y los límites de nuestras propias vidas.

En reiteradas ocasiones hemos señalado que la crisis generada por la pandemia ha traído consigo experiencias que deben derivar en aprendizajes que nos deberían llevar a no ser los mismos en la pospandemia. En la crisis económica y social que afrontamos debemos ser capaces de reconocer cómo llegamos hasta aquí y qué haremos para pasar definitivamente la página de la polarización y la violencia.

El derecho a la vida de todas las formas de vida debe ser un valor determinante para construir un modelo de desarrollo justo que sea social, económica y ambientalmente sostenible. Cultivar el ser en reemplazo del tener se convierte entonces en un imperativo ético para que podamos decirles a los jóvenes que se movilizan hoy: sí se puede ver al futuro con esperanza.

Desde las universidades hemos propuesto al país construir un diálogo basado en preceptos constitucionales de respeto a la vida, búsqueda del bien común y superación de la exclusión. En la Universidad Nacional ya se han iniciado mesas de trabajo sumando el esfuerzo de centros de pensamiento, cátedras nacionales e investigadores de todas las áreas del conocimiento en nuestras nueve sedes, para construir propuestas de solución que aborden los temas de la Carta universitaria a la nación colombiana, firmada por varias universidades del país:

  • Fortalecimiento de la democracia e implementación plena de la Constitución de 1991.
  • Derecho a la educación y acceso equitativo al conocimiento.
  • Implementación plena de los Acuerdos de Paz como condición de convivencia democrática.
  • Pacto fiscal y desarrollo económico y social incluyente.
  • Derecho a la salud y sistema de salud.
  • Estado de Derecho, protesta social y fuerza pública.

Además, asumiremos diálogos para hacer propuestas en torno a los problemas de los jóvenes. Las universidades podemos ser gestoras, facilitadoras y garantes de esta ruta de diálogo, brindando así, además de las garantías que todos reclaman, la confianza en que estos espacios llevarán a la realización de propuestas realizables y sostenibles.

Luego de las movilizaciones de 2019, la Universidad Nacional de Colombia ha realizado 14 cátedras nacionales sobre temas de tributación, derechos humanos, medio ambiente, juventud, derecho a la salud y derecho a la educación, entre otros, en las que profesores y estudiantes de las nueve sedes, en diálogo con otros actores interinstitucionales y sociales, han construido propuestas que se publicarán próximamente y serán de acceso libre para la ciudadanía.

Conscientes de que desde los territorios se construye nación inclusiva y en paz, en los últimos tres años, en nuestras nueves sedes, hemos convocado también encuentros regionales de actores estatales, universidades, empresas y comunidades organizadas. En estos encuentros se han identificado problemas comunes de cada región, priorizados por acuerdo de los participantes, y se han construido propuestas de solución con el acompañamiento académico y científico de la Universidad que fueron acogidas en los planes de desarrollo e implementadas por las autoridades y gobiernos locales. Esta experiencia llevó a la constitución, en 2020, del Instituto de Liderazgo Público de la Universidad Nacional, que busca desarrollar capacidades de liderazgo colectivo y transformador en las regiones.

Estas experiencias de la Universidad Nacional, aunadas a las de otras universidades del país, configuran en conjunto un escenario para escuchar con humildad a todos los actores sociales, reconociendo el valor de construir en medio de la diferencia y que todos los aportes son necesarios para el desarrollo efectivo de las propuestas de corto, mediano y largo plazo que puedan conducir a los cambios que todos queremos.

Si logramos articular estrategias que integren a los esfuerzos de todos, que aseguren el desarrollo de una agenda acotada y que, mediante la participación de las universidades como veedoras, den garantía de seguimiento e implementación de lo acordado en las mesas de negociación entre el Gobierno Nacional y los representantes del paro, habremos convertido la crisis en una oportunidad que nos abrirá la puerta al futuro.

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

@DollyMontoyaUN

Conoce más

 

jorge(18350)18 de mayo de 2021 - 03:55 p. m.
Sra. Rectora. Bonita reflexión, con la que espero comulgue, a ver sí la Universidad Nacional entrampada como está en la Ideología Neoliberal, supere esa mezquindad que le percibo al formar al estudiante de pregrado. O, ¿considera que la UNAL realmente profesionaliza? ¿No cree que la dimensión de la RESPONSABILIDAD SOCIAL cojea en dicha formación?... Se que no es su culpa, es esa cultura que...
Usuario(74644)15 de mayo de 2021 - 06:23 p. m.
señora dolly le pido el favor de que lleve la siguiente razón.- jineth bedoya acompañe a la mamá de allison, no se ve futuro.miedo constante,separación familiar y dificultades económicas-. con mucha pena ,tanto joven perseguido, pero una mujer , una niña cómo allison no puede quedar degradada a trofeo de guerra , en mentes enfermas, cómo el ministro de gobierno opino que su mente es asesina.
GERMAN(8621)15 de mayo de 2021 - 06:01 p. m.
Sarmiento & Uribe le explican a Duque que su estupidez lo convirtió en el jefe de campaña de Petro y que además se tiró la economía; Un gobierno maniatado durante el año que le falta y en medio de la triple crisis (sanitaria, económica y social); devaluación del peso y fuga de capitales por cuenta de la inestabilidad política; El gran hueco fiscal que dejo Uribe: poner un Bobo en la Presidencia.
Hugo(14000)15 de mayo de 2021 - 05:14 p. m.
Interesante columna pero,tantos temas y propósitos los diluye.Gran logro sería el progreso pedagógico que adecúe la preparación eficiente de todos,no solo de los más brillantes sin cribar y desperdiciar a millares de aspirantes y que p.ej.especialice a más de un puñado de privilegiados.No todos quieren el cambio o lo quieren muy distinto¿Qué es el"liderazgo colectivo"? Y,"humildes" ¿ante quiénes?
Julio(2346)15 de mayo de 2021 - 02:26 p. m.
Los diálogos de paz entre sordos e intransigentes tienden a convertirse en conflicto armado. El problema no sería que el diálogo termine en el fracaso de otro Caguán, sino en el triunfo de otro Ralito, porque el peligro no está en las negociaciones sobre la mesa sino en los pactos que se hagan debajo de ella, como lo hacen los belicosos enemigos de la paz.
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