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Tal y como he titulado, así se llama y así se promociona este recién montado restaurante en la ciudad de la posta negra.
Voy a referirme elogiosamente a este lugar, no sin antes hacer unas precisiones: hace más de dos años escribo quincenalmente en este periódico con el ánimo de comentar para mis lectores asuntos concernientes al buen sabor de las comidas. Hasta la fecha, nunca me había referido a un restaurante específico, ya que guardo distancia con aquellos colegas que practican el periodismo gastronómico calificando a la topa tolondra y sin piedad, lo bueno y lo malo de uno u otro restaurante. Hoy voy a entrometerme en su terreno, dado que el concepto que sustenta a Candé como restaurante (“cocina 100% cartagenera”) es algo que merece resaltarse. Veamos: Lácydez Moreno B. (*) decano del fogón cartagenero y del Caribe, pregona desde hace más de un cuarto de siglo la ausencia absoluta en la ciudad amurallada de un restaurante de categoría (léase: a manteles) con oferta exclusiva de recetario cartagenero. El maestro Lácydez ha tenido la razón, y aunque actualmente en el Corralito abundan excelentes restaurantes de tres tenedores con recetarios y tendencias de todas partes del mundo, el asunto de encontrar un sitio cuya oferta gastronómica se apoyara en la cocina popular, y ésta a su vez en las recetas de la “aristocracia criolla”, parecía, hasta hace poco tiempo, algo imposible...
De manera espontánea llegamos a Candé. Todo en su carta era sugestivo y todo aquello que solicitamos salió con perfecta presentación y de sazón impecable. Degustamos bollitos de mazorca, butifarras, queso bajero, camarones en apuro, higadete, berenjenas con jaiba, sancocho de sábalo, sopa de codillo de cerdo, sancocho de gallina de campo, célele, costillas de carnero asadas a la parrilla y pernil horneado... dejamos para la próxima sentada a manteles: ponche guisado, carne puyá, conejo en leche de coco, gallina guisada, salpicón de toyo, paseo boquillero, mazamorra de plátano maduro, entre muchas otras recetas, insisto, todas de sugestivo nombre. Quede claro: en asuntos de comida, lo fino, lo reputado y lo excelso no me embiste y, por lo tanto, a la hora de su reconocimiento, así lo he hecho; sin embargo, sin pecar de chauvinista, procuro en la medida de las posibilidades referirme siempre en mis escritos a preparaciones y manjares criollos, cuya calidad culinaria permiten ser degustados por el más exigente paladar del mundo. Sin lugar a dudas, Candé es un restaurante que está haciendo las cosas muy bien y el esfuerzo, reto y trabajo de sus propietarios merece nuestro más sincero reconocimiento... ahora mismo enviaré esta discreta crónica a mi amigo Lácydez, recomendándole visitar esta cocina en su próximo viaje.
(*) Esta es la ortografía con la cual Lácydez escribe su nombre.Restaurante Candé: Calle Estanco de Tabaco Nº 35 -30, www. restaurantecande.com.
