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Economía para la pipol

A Petro se le juntó el ganado (financiero)

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Economía para la pipol y Valerie Cifuentes*
16 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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Popularmente, el viernes 13 es una fecha de miedo porque es de mala suerte, o eso dice la gente supersticiosa. Y si creyéramos en eso, así fue este viernes 13 de febrero para el gobierno de Gustavo Petro. Fue un día de no muy buena suerte. El Consejo de Estado le suspendió el aumento de 23,7 % del salario mínimo de 2026, que lo dejaba en dos millones de pesos, y le dio al gobierno máximo ocho días, a partir de este sábado 14 de febrero, para sacar un nuevo decreto de aumento del mínimo.

Y aunque podría sacar un mínimo igual o más alto, como alguna gente ha dicho, eso no tendría mucho sentido porque una de las condiciones que puso el Consejo de Estado fue que lo hiciera según criterios técnicos que establece la ley sobre el aumento del mínimo. Entre esos criterios están datos clave del año inmediatamente anterior como la inflación, la productividad y el PIB (dato que sale este lunes 16 de febrero). Esto es un golpe duro para la gente que se ganaba el mínimo. Pero también es un golpe, uno nuevo, para Petro, porque después de haber celebrado el aumento del mínimo más alto del siglo, le toca reformularlo muy posiblemente más cercano al 10 que al 20 %. Y esto se suma al mal momento que vive el gobierno con las finanzas públicas a pocos meses de que Colombia defina quién será presidente.

A Petro, literal, se le juntó el ganado financiero. No hay una que le salga bien en los últimos meses o semanas. El 8 de diciembre, el Congreso le tumbó la Ley de Financiamiento con la que buscaba $16 billones para financiar el presupuesto público de 2026. Tras esa negativa, declaró una emergencia económica a finales de diciembre de 2025 para recoger $11 billones para pilotear el presupuesto de 2026. Y el 29 de enero de 2026 la Corte Constitucional se la suspendió mientras analiza si es válida o no debido a que el argumento de su declaración es un presupuesto desfinanciado, algo que no es nuevo, ni imprevisto (los requisitos para que sea válida).

A eso hay que sumarle que el Banco de la República subió las tasas de interés de 9,25 % a 10,25 % después de ocho meses de dejarlas en modo tieso, por los aumentos de las expectativas de la inflación. Esto manda el mensaje de que no es momento de gastar o endeudarse, sino de ahorrar. Para Petro este tema ha sido una afrenta directa porque lleva meses diciendo que el Banco debería bajar la tasa, en lugar de subirla para mover la economía.

Como si fuera poco, en enero Ecuador se rebeló contra Colombia y decidió ponerle impuestos extra a los productos colombianos que se venden en su país.

Y hace poco, por la magnitud de las lluvias en Córdoba y otros municipios del noroccidente del país, el presidente Petro volvió a declarar una emergencia económica con la que busca $8 billones a través de nuevos impuestos para atender la crisis climática de esa zona del país. Habrá que ver si la Corte la avala o la suspende.

Todo esto es un cóctel de cosas que le complican aún más las finanzas al Estado que últimamente parecen depender más de una ruleta rusa que de un plan concreto para sacarlas adelante. ¿A rezarle a la suerte o a planear las finanzas?

*Valerie Cifuentes es directora editorial y creativa de Economía para la pipol.

Por Valerie Cifuentes*

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