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Hablar de política es un acto de rebeldía o al menos eso pienso hoy en día. En Colombia, quizás en otros países también, lo más popular es escuchar que es mejor no hablar de política o de religión para no pelear con nadie o hacerse “enemigos” gratis.
Pero creo que esa visión le ha hecho mucho daño a la sociedad, a la manera en la que percibimos la política y cómo la conversamos y compartimos. Y aunque a veces nos suena distante o digamos “es que yo en política no me meto”, la política está presente en todo lado. Define cuánto nos cobran por un pasaje, si hay una obra nueva en la ciudad, el lugar en el que le entregan medicamentos y hasta si puede acceder a una beca en la universidad o no.
Entonces, todo es político. Más en tiempos de una contienda electoral en la que un país entero define quién es su próximo gobernante. Ese es el caso de Colombia, que el próximo domingo 21 de junio escogerá Presidente.
De hecho, hablar de política y crear espacios para que la gente entienda cuál es su importancia, por qué deberíamos hablar de esto y cómo nos impacta, es una inversión que vale la pena hacer pensando en la democracia.
Y aunque casi siempre votamos desde el corazón y no desde la razón, es importante cuestionarnos más allá de las emociones que nos generan los candidatos, qué proponen y cómo lo piensan hacer.
Para eso, necesitamos hacer una pausa, informarnos de fuentes confiables (pilas con las fake news que abundan por esta época), hablar desde el respeto así otras personas piensen distinto e, incluso, si su salud mental se lo pide: hacer un detox temporal de redes sociales porque por estos días odios electorales van y odios electorales vienen.
Aunque el país está muy polarizado y debe escoger entre dos extremos a la Presidencia, construimos un kit de herramientas para escoger de una manera más consciente por quién votar, si es que todavía no se ha decidido o si ya se decidió pero quiere cuestionarse esa decisión. Aquí algunas sugerencias a tener en cuenta:
- Defina qué es lo que usted quiere y cuáles son sus NO negociables.
- Vuelva sus espacios espacios políticos. Busque conversaciones sobre ideas políticas en el trabajo, en la casa o en sus parches.
- Evite los prejuicios. Ábrase a entender lo que la otra persona opina.
- Haga preguntas, no solo dé respuestas. Escuche a la otra persona para entender qué es lo que quiere.
- Dimensione las diferencias, ¿realmente sí estamos tan distantes o estamos de acuerdo en puntos?
- Discuta, pero no pelee. No haga ataques personales y mantenga un tono tranquilo, la otra persona no es su enemiga solo por pensar diferente.
- Escoja sus luchas. Hay puntos de desacuerdo en los que la comunicación ya no alcanza, sepa cuándo puede retirarse antes de que se convierta en una pelea.
A veces sentimos que todas las decisiones de nuestros gobernantes se toman sin tenernos en cuenta y se crea un círculo vicioso: no votamos y luego las decisiones que toman quienes llegan al poder no nos representan. Para que eso no pase, o al menos no tanto, hay que hablar de política, cuestionarnos, definir lo que queremos y lo que no y, claro, votar. ¡Hablar de política es urgente!
*Valerie Cifuentes es directora creativa y cofundadora de Economía para la pipol.