Publicidad

Economía para la pipol

¿Por qué saber de economía es no votar a ciegas?

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Economía para la pipol y María Camila González*
25 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Por estos días, los y las candidatas a la presidencia son personas que caen bien. Bailan en eventos, se toman fotos con la gente, van a las regiones, alzan bebés, hacen videos chistosos para redes sociales y prometen cosas increíbles. Pero la olla a presión de las finanzas públicas en Colombia no es el centro del debate. Y eso nos pega a todos.

La foto es clara. Estamos más endeudados como país y con tasas más altas que en otras épocas, tenemos más gastos y menos ingresos. Eso convierte las finanzas públicas en un problema silencioso que, según cómo se maneje, puede ser un golpe duro para la gente.

La semana pasada, el Ministerio de Hacienda emitió bonos de deuda pública, los famosos TES, de corto plazo (un año) en una tasa de interés del 13,9 %. Eso, en palabras sencillas, significa que el gobierno está pidiendo plata prestada para financiarse con un costo mucho más alto que en otros momentos. El país no se endeuda a ese nivel desde el 2011, hace 15 años.

El efecto de eso es tangible. Siguiendo el ejemplo de los TES a un año emitidos en los últimos días, pidiendo $900 mil millones prestados al mercado por una tasa del 13,9 %, el gobierno tendrá que pagar, en cálculos de servilleta, unos $125 mil millones en intereses en un año. Eso es un colegio o una inversión menos que tiene un efecto en, por ejemplo, reducir la desigualdad en Colombia.

El problema no es que un gobierno se endeude, porque los países lo hacen todo el tiempo y ahí hay un mercado interesante, por ejemplo, para personas o entidades que quieren invertir a una tasa fija. El lío es que nos vean hacia afuera como un país más riesgoso, como lo han dicho las calificadoras de riesgo, que son como el datacrédito de los países. Eso sube el precio de los créditos y, en consecuencia, el costo de vida.

Por eso la famosa frase que dice que la inflación es un impuesto para los pobres. Cuando una persona gana, por ejemplo, 1,5 millones de pesos al mes y gasta entre $600.000 y $800.000 en mercado, un aumento del 5 ó 6 % en el costo de vida (la inflación) podría hacer que se tenga que apretar mucho más el pantalón.

Revisando los programas de gobierno de las campañas a la presidencia, la economía es de las cosas que más dicen. Sin embargo, al debate público llegan otros temas más taquilleros, como la seguridad, la corrupción o hablar mal de otro político o política.

Independientemente de cuáles sean sus inclinaciones políticas o ideológicas, el manejo de las finanzas públicas, que puede ser el equivalente a cómo un hogar maneja sus finanzas, es clave para que el país pueda seguir creciendo.

Eso se traduce en más empleos de calidad, menos gente en situación de pobreza y con más oportunidades y, por supuesto, la posibilidad de acceder a servicios de calidad en salud y educación.

Elegir un candidato o candidata porque cae bien no es suficiente. Esta es una invitación a sentarse una tarde a revisar, en general, las propuestas de la gente que quiere llegar a la presidencia y, en particular, las propuestas para que las finanzas públicas no sigan en rojo, cuáles no afectan los bolsillos de la gente más vulnerable y, por supuesto, qué tan viable es que esas ideas se logren hacer.

Por eso es que decimos que saber de economía es no votar a ciegas.

*María Camila González es directora ejecutiva y cofundadora de Economía para la pipol.

Por María Camila González*

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.