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Con el pie adentro

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Eduardo Barajas Sandoval
15 de marzo de 2008 - 12:13 a. m.
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Con ataques aéreos selectivos pero intensos, artillería moderna, tanques de guerra y más de dos mil soldados, según fuentes de sus propios medios de comunicación, Turquía entró por la fuerza el 21 de febrero pasado al territorio iraquí para adelantar una cacería de guerrilleros del PKK. Luego de la explicación dada por los habilidosos diplomáticos del gobierno de Ankara, las operaciones siguen y nadie ha dicho nada importante para condenarlas. Ahí siguen los turcos, con el pié adentro.

Las incursiones de las fuerzas armadas de Turquía en territorio iraquí han sido recurrentes y datan al menos desde la década de los ochenta del siglo pasado. Tratan de perseguir a un movimiento guerrillero que busca la causa política de la independencia del Kurdistán, pero al mismo tiempo figura en la lista de organizaciones que califican como terroristas tanto los Estados Unidos como la Unión Europea. Lo que ha ocurrido a lo largo de las últimas tres semanas es entonces una escalada mayor, en la que la destrucción de campamentos ha producido unas cincuenta víctimas, según los cálculos más moderados.

Como quien teje cuidadosamente un tapete oriental, la Cancillería de Ankara, que funciona con estándares de alta calidad, se ocupó de hacer todas las advertencias conducentes a que, cuando se tomó la decisión de entrar en tropel al territorio iraquí, algunos pudiesen comprender que su gobierno no le quedaba otra opción sino la de ir al territorio iraquí a buscar a los enemigos de su institucionalidad. Para sorpresa de muchos, la cuidadosa astucia con la que los diplomáticos turcos han presentado el caso les ha dado, quién lo creyera, los mejores resultados.

Los observadores tradicionales de la vida internacional advierten que nadie ha producido el escándalo que estos hechos hubiesen podido ocasionar. Nada de reclamos en las instancias institucionales. Nada de condena ni de amenazas. El Secretario General de las Naciones Unidas apenas llegó a expresar su preocupación por lo que llama “escalada en la frontera turco-iraquí”, al tiempo que reitera su llamado al máximo autocontrol y al respeto por las fronteras internacionales entre Turquía e Irak. Como es normal, reclama la protección de los civiles de ambas partes. Curiosamente, lejos de lamentarse por las víctimas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, PKK, hace un llamado para que esa organización ponga inmediato fin a sus incursiones en Turquía desde el norte de Irak.

La Unión Europea, a través de su Presidente, expresó preocupación por las acciones militares turcas por considerar que, oh! sorpresa, pueden afectar la estabilidad y la paz regionales, e hizo un llamado a las autoridades de este país a limitar sus acciones militares contra el PKK y respetar la integridad territorial de Irak. Nada más. Los Estados Unidos, que habían sido advertidos de los ataques, reconocen haber sido notificados y piden que las operaciones se limiten en el tiempo y en los objetivos.

Ante semejante panorama, todo parece indicar que la diplomacia de los turcos ha sido capaz de vender el argumento de que sus acciones son una contribución a la derrota del terrorismo internacional. También se advierte que las fronteras siguen siendo un elemento utilizado como mecanismo de evasión y refugio por parte de organizaciones irregulares que producen acciones y reacciones violentas. Y que existen Estados e instituciones que comprenden todo ello de una manera diferente a la tradicional.

edubaras@yahoo.com

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