La victoria contundente de una alianza de la derecha italiana, encabezada por la jefe de un partido de la saga del movimiento político de Mussolini, suscita agitación y genera interrogantes en toda Europa. Si al triunfo de Giorgia Meloni se agregan la derrota de los legendarios socialdemócratas suecos ante los radicales de derecha del país nórdico, el avance de movimientos de la misma índole en Alemania, España y Francia, las veleidades de los gobernantes de Hungría y Polonia, y el fondo nacionalista, religioso e imperial del discurso del presidente ruso, acompañado en este caso de acciones que recuerdan las de radicales...

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