Colombia podría fácilmente caer en la trampa de la identidad que se está extendiendo por los colegios, universidades, instituciones y empresas en Estados Unidos. La trampa consiste en hacer que cada persona se defina, se relacione socialmente y se exprese al hablar y escribir, según su raza, inclinación sexual y otras dimensiones de su “identidad”. Los hombres blancos heterosexuales son los malos de la película, puesto que históricamente han sido los privilegiados, y así deben admitirlo y tratar de expiarlo ante los demás grupos. Cada uno de los otros grupos son víctimas y sufren por razones que quienes no son parte de su mismo...
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