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La economía está abocada a una reducción de la tasa de ahorro con un modelo de equilibrio de mercado que sube la tasa de interés y revalúa el tipo de cambio. Se configuró un proceso destructivo en que la producción y el empleo decaen y la tasa de ahorro declina, y en conjunto se refuerzan. El sistema tiende a un estado de difícil retorno.
El estado es crítico. El desajuste del ahorro que viene de atrás por razones de diversa naturaleza se pretende detener con un modelo que sube la tasa de interés, o no la baja, y revalúa la moneda. El sistema queda a la deriva. Y lo confirman los hechos. El tipo de cambio se revalúa y la tasa de ahorro declina.
La economía entró en un estado de difícil retorno que anticipé hace dos años. El producto nacional y la inflación se agravan. No hay más opción que intervenir el mercado cambiario para devaluar la moneda en forma directa, bajar la tasa de interés y reducir la represión monetaria.
La economía viene de tiempo atrás en un estado de deficiencia de ahorro que precipitó un estado de alza de la inflación con caída de la producción y se verá acentuado por el ajuste que baja la tasa de ahorro. El deterioro del ahorro se enfrenta con acciones que lo agravan. La economía se encuentra en un estado de caída del producto y la tasa de ahorro que se refuerzan y no son sostenibles.
La caída de la tasa de ahorro y la revaluación del tipo de cambio se verán agravadas por el modelo económico que reduce el ahorro con medidas de mercado, como son el alza de la tasa de interés y la revaluación de la tasa de cambio. Lo que se requiere es un modelo que baje la tasa de interés y devalúe la moneda en forma directa. Si esto no se hace, la economía quedaría abocada a la caída del ahorro y la producción que se refuerzan. No hay más opción que un modelo que baje la tasa de interés y devalúe la moneda en forma directa.
El mercado no hace la tarea. La única forma es la intervención coordinada del Estado en el mercado cambiario para fijar el precio de la moneda en forma directa.
Lo cierto es que la economía experimenta una reducción de la tasa de ahorro que se pretende racionalizar con disposiciones que la agravan. La tendencia de la tasa de ahorro, inducida por la profundización de la apertura comercial y la globalización en el período 1990-2014, se vio seriamente agravada por la cuarentena y el coronavirus. El sistema opera con ahorro inferior a la inversión y deficiencia de la producción con respecto a la demanda, que se acentúan y se agravan. La producción y la tasa de ahorro decaen y, lo más grave, se llevan el sistema por delante.
Las condiciones se verán enrarecidas por los programas sociales de la administración Petro. En particular, la reforma a la salud y la pensional ocasionan una ampliación del déficit fiscal por encima de 4,5 % del PIB. Si a esto se agrega el déficit en cuenta corriente de más del 5 % del PIB, estamos ante una suma de los dos déficits por encima del 10 % del PIB.
En fin, la caída de la tasa de ahorro se agrava por el modelo económico de mercado, como el alza de la tasa de interés y la revaluación de la tasa de cambio. Lo que se necesita es un modelo que baje la tasa de interés y devalúe la moneda en forma directa.
