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6 Mar 2022 - 2:00 a. m.

Acuerdo para frenar la inflación

La economía avanza con una gran incertidumbre. Como era previsible, el estimativo del crecimiento de 10,6 % basado en la demanda disminuye rápidamente y tiende a acercarse al estimativo de 5 % de la oferta. La economía evoluciona en un estado de producción por debajo de la demanda que estanca la actividad y dispara la inflación.

Infortunadamente, no se ha avanzado en un diagnóstico realista que sirva de base para regular la economía con políticas positivas. Las acciones están basadas en concepciones generales y la información recopilada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en la cual los países operaban con ahorro sobrante y estaban en capacidad de absorber la cuarentena de la pandemia y conformar cuantiosos déficits fiscales para compensar a los dolientes. Los resultados están a la vista. Se configuró el mayor ciclo del siglo. La producción y el empleo caen, rebotan y terminan en estancamiento e inflación.

Ahora, los países de América Latina, con Colombia a la cabeza, están supeditados a la decisión de los países desarrollados de elevar la tasa de interés y aumentar el déficit en cuenta corriente. El dispositivo aumenta la demanda por un lado y la contrae por el otro, y no contribuye a ampliar la oferta. La reducción de la inflación se logra a cambió de la producción y el empleo.

El retroceso de la economía causado por la reducción de la tasa de ahorro afecta la estructura de la economía, más concretamente el crecimiento y la distribución del ingreso. La armonización no se puede alcanzar con los procedimientos tradicionales. En su lugar, se plantea una conciliación monetaria para transformar el dinero en ahorro por conducto del crédito y la reducción de la demanda de dinero. La reactivación se consigue con acciones que aumentan la producción y reducen la inflación.

La solución de la equidad en un mundo donde decae la tasa de ahorro no puede ser distinta a la de revertir el comportamiento. El mundo cambió con relación al pasado, cuando el problema de las sociedades era aumentar el consumo y reducir el ahorro, y lo resolvió Keynes con la demanda efectiva y la igualdad entre las importaciones y las exportaciones. Hoy el dilema es cómo aumentar el ahorro.

¿Qué dicen los candidatos presidenciales, que son los llamados a enfrentar la coyuntura con decisiones concretas? Los debates televisados han girado en torno a la política fiscal y la orientación del Banco de la República. Los candidatos más opcionados se inclinan a favor de reformas tributarias que eleven la contribución de los que tienen más y alivien las condiciones de los que tienen menos. Las divergencias se presentan en la organización del Banco de la República. La mayoría se inclina por mantener el marco conceptual actual del Banco de la República, que le da abierta prioridad a la regulación de los agregados para mantener baja la inflación. Unos pocos, entre los cuales se destaca Petro, se inclinan a favor de una organización más amplia que mantenga la estabilidad de precios dentro de un marco de expansión de la producción y el empleo. En la práctica, se consigue con la ampliación del crédito privado a los sectores líderes de la agricultura, industria y vivienda por encima del producto y la reducción de la demanda de dinero.

El mundo, y en particular los países en desarrollo, están abocados a estados de ahorro faltante que solo se pueden superar con un nuevo modelo de profundas reformas estructurales en materia monetaria, composición comercial y sectorial, transferencias sociales y políticas laborales, que he propuesto en forma insistente. El expediente le permitiría a Colombia superar la tendencia histórica de crecimiento y mejorar rápidamente la distribución del ingreso.

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