La economía viene de un estado de revaluación, alza de la tasa de interés y declive de la tasa de ahorro. En su momento recomendé revertir la recesión, la revaluación y la elevación de la tasa de interés. No se hizo caso. Las tasas de interés se subieron —o no se bajaron—, el tipo de cambio se revaluó y, en consecuencia, la tasa de ahorro declinó. Los resultados están a la vista en la información diaria. La economía revela índices crecientes de deterioro. El crecimiento del producto se desploma, la tasa de ahorro se contrae, la suma del déficit fiscal y en cuenta corriente aumenta y supera el 10 % del PIB, y la tasa de participación de la fuerza de trabajo es inferior a la existente antes de la pandemia.
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La economía se encuentra en profundo desequilibrio y se enfrenta con un modelo de equilibrio de mercado, como subir la tasa de interés y revaluar el tipo de cambio. El desempeño general se deteriora a grandes velocidades. En particular, la suma del déficit fiscal y en cuenta corriente se sale de cauce.
El problema de las reformas pensional, laboral y de salud no está en los aspectos sociales. En los tres casos se trata de operaciones que se han analizado de tiempo atrás y se justifican desde el punto de vista de equidad. La dificultad está en el largo plazo. En general, se trata de disposiciones que en conjunto afectan seriamente el ahorro y, en consecuencia, en el mediano plazo se pueden llevar por delante la producción y el empleo.
Lamentablemente el ajuste monetario no contribuyó al ahorro. La participación de los dos déficits supera el 10 % del PIB. Por su parte, la política social la incrementaría en 5 % del PIB, configurando un estado de difícil sostenimiento. Inevitablemente se llegará a un estado en que el ahorro se convertirá en un freno para avanzar tanto en el crecimiento del producto nacional como en la equidad.
Lo cierto es que la economía se encuentra en desequilibrio, ahorro menor que la inversión, oferta agregada menor que la demanda agregada, tasa de ahorro a la mitad de la tendencia histórica, que se pretende racionalizar con un modelo de equilibrio, como es subir la tasa de interés, revaluar la moneda y bajar la tasa de ahorro. La economía entraría en un estado de declive de la producción que reduce la tasa de ahorro y ambos se refuerzan. La solución es un modelo de desequilibrio que baje la tasa de interés, de una vez por todas, y devalúe la moneda en forma directa.
Estamos ante un severo desequilibrio ocasionado por la deficiencia de ahorro durante 10 años que solo se puede remediar con un modelo de desequilibrio, como es bajar la tasa de interés y especialmente intervenir en el mercado cambiario y monetario para devaluar la moneda en forma directa.
Estamos ante una clara digresión con la política de tasa de interés y autonomía del Banco de la República para normalizar la economía. La solución se pretende con la elevación de la tasa de interés del Banco de la República y de los títulos TES, y la revaluación del tipo de cambio, que conduce a un estado de difícil retorno, como lo señalé durante dos años.
La economía experimentaría una severa revaluación de la moneda que provocaría la ampliación del déficit en cuenta corriente y bajaría la tasa de ahorro. A renglón seguido, en el mediano plazo, experimentaría un deterioro a todos los niveles, en particular en el crecimiento económico y la distribución del ingreso.
En síntesis, estamos en una economía en profundo desequilibrio y se enfrenta con un modelo de equilibrio de mercado, como subir la tasa de interés y revaluar el tipo de cambio. La solución es un cambio de modelo que baje la tasa de interés de una vez por todas, devalúe la moneda en forma directa y eleve la tasa de ahorro.