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El país venía de tiempo atrás en una deficiencia de ahorro por la pandemia y los programas sociales de la administración Petro. La suma del déficit fiscal y en cuenta corriente pasó de 7 % del PIB a 10 % del PIB. El desplome del producto en 2020 fue el resultado de la reducción del ahorro que colocó la producción por debajo de la demanda y no hizo nada para remediarlo.
Luego en 2022-2026 tuvo lugar el Gobierno de Petro. Lo cierto es que entre 2020 y 2026 el ahorro declinó 40 % con respecto a la tendencia histórica. Al mismo tiempo se observa que el tipo de cambio se revalúa 35 % en términos reales.
En la administración Duque la caída del ahorro es por la pandemia y en la administración Petro por los altos déficits fiscal y en cuenta corriente, la revaluación del tipo de cambio y la elevación de la tasa de interés (para financiar los programas sociales).
Si se tiene en cuenta que el ahorro es el principal determinante del crecimiento, es normal la caída del crecimiento y el empleo formal. Los esfuerzos y los acuerdos deben orientarse a elevar el ahorro, y de esta manera avanzar en el crecimiento económico y en la distribución del ingreso (la equidad). Las soluciones que bajan el ahorro son ineficientes, inequitativas e insostenibles.
Lo que se requiere es la devaluación de la moneda, y de ninguna manera el alza de la tasa de interés y la revaluación de la moneda, que eleve el ahorro y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente.
A lo largo del tiempo se ha advertido que las soluciones de libre mercado no conducen al estado más eficiente y no son sostenibles. El alza de la tasa de interés baja el ahorro, revalúa la moneda y amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente. No hay otro camino que la devaluación drástica que convierta la devaluación en una revaluación posterior menor.
Como no se hace, la moneda se revalúa, la tasa de ahorro declina, el déficit fiscal y en cuenta corriente se amplía, y el sistema tiende al colapso. Lo cual puede ocasionar que los inversionistas extranjeros se retiren del país y provoquen la devaluación de la moneda.
Los hechos se han encargado de demostrar que las economías no pueden sostenerse con estados de ahorro por debajo de la inversión, oferta por debajo demanda, como se enseña en el primer curso de economía.
En términos simples, no estamos en una economía keynesiana de demanda que pueda sostenerse ampliando el déficit fiscal y reduciendo el ahorro. Estamos en una economía de oferta que solo puede sostenerse ampliando el ahorro y reduciendo el déficit fiscal y en cuenta corriente.
