8 Aug 2021 - 5:00 a. m.

Déficit fiscal insostenible

El país atraviesa por una coyuntura incierta. El modelo económico, la pandemia y los errores para enfrentarla configuraron un estado económico incoherente y destructivo. La producción y el empleo decaen y la distribución del ingreso se deteriora. En general, los profesionales economistas reconocen que la economía está mal, pero no avanzan a explicar las causas y, lo más grave, no ofrecen soluciones concretas. La propuesta generalizada es dejar la solución al próximo gobierno. No se advierte que las deficiencias económicas tienden a agravarse en la medida en que se amplía su duración. Cuanto más prolongado el daño más difícil es su restablecimiento.

La manifestación más clara del estado de la economía está en el déficit fiscal de 9 % del PIB, que de acuerdo con la experiencia es insostenible. Es la típica organización de crecimiento económico ineficiente con deterioro ascendente de la distribución del ingreso.

La organización económica establecida en la Constitución está basada en la economía de demanda. El Ejecutivo, por conducto de Planeación, el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda con criterios científicos, dispone de la discrecionalidad para establecer el gasto público, los impuestos y definir el tamaño del déficit fiscal que determina el vínculo con el sector privado y el exterior. El paso a la economía de oferta en que el déficit fiscal es determinado por el mercado o los intereses políticos contradice el orden constitucional de separación de poderes .

El déficit fiscal de 9 % del PIB por varios años, que los economistas profesionales reconocen, tiene efectos muy nocivos para el país y contradice la norma constitucional de presupuesto balanceado. En la práctica, adquiere la forma de actividad productiva por debajo de las posibilidades y retroceso de la distribución del ingreso.

El sistema pasó a una economía de oferta en donde la producción tiende a ser determinada por el mercado y la política, y no por las características de la economía y su armonización con el sector privado y el sector externo. La producción es inferior a la demanda. Las políticas fiscales y monetarias convencionales se tornan inefectivas, porque amplían la demanda y no afectan la producción. La armonización del sistema solo es posible con políticas de oferta que incrementan el ahorro y la producción.

El país pasó de un sistema presupuestal en que el Gobierno disponía de una alta discrecionalidad para fijar el déficit fiscal a otro que es determinado por arreglos políticos que no contemplan las características internas y externas de la economía. Así, en la actualidad se tiene un déficit fiscal que es insostenible y le ocasiona severos daños a la balanza de pagos, como se observa en el disparo de las importaciones, el aumento del déficit en cuenta corriente y de la devaluación, y al empleo, que desciende 14 % con respecto a 2019,

En términos concretos, la economía se encuentra en un estado de bajo ahorro que se manifiesta en déficit fiscal de 9 % del PIB y tiene efectos altamente negativos sobre el funcionamiento de la economía. El ajuste por el mercado significa la reducción del salario, el aumento del desempleo y el deterioro de la balanza de pagos, que en conjunto reducen el potencial de crecimiento y deterioran la distribución del ingreso.

La solución es el cambio de modelo económico que eleve el ahorro y sostenga el salario por encima de la productividad, mediante las reformas estructurales que he presentado reiteradamente a la concepción monetaria, la composición comercial y sectorial, las transferencias de las rentas sociales y la política de ingresos y empleo.

Comparte: