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Devaluación drástica y baja de la tasa de interés

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Eduardo Sarmiento
31 de mayo de 2026 - 05:00 a. m.
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En la última columna señalé que la baja de la tasa de interés y la devaluación de la moneda precipitan la salida de los inversionistas extranjeros que acentúa la devaluación y conduce al colapso. La eventualidad puede evitarse con la devaluación drástica que convierta la devaluación en una revaluación menor posterior.

En términos simples, no estamos en una economía keynesiana de demanda que pueda sostenerse ampliando el déficit fiscal y reduciendo el ahorro. Estamos en una economía de oferta que solo puede sostenerse ampliando el ahorro y reduciendo el déficit fiscal y en cuenta corriente.

Lo que se tiene es una economía de oferta, ahorro menor que la inversión, y se pretende sostener reduciendo el ahorro a la mitad de la tendencia histórica y ampliando la suma del déficit fiscal y en cuenta corriente por encima de 10% del PIB. Así, el crecimiento económico bien medido, y no por el lado de la demanda, sino por el lado de oferta como función del ahorro y el empleo formal, ha decrecido sistemáticamente en los últimos diez años, primero por la pandemia de Gobierno Duque, y luego por el excesivo gasto fiscal de la administración Petro y el reducido recaudo fiscal. En la actualidad el déficit fiscal alcanza el 7% del PIB y el déficit en cuenta corriente cuenta corriente el 3% del PIB, el más alto de la OCDE.

A lo largo del tiempo se ha advertido que las soluciones de libre mercado no conducen al estado más eficiente, y más no son sostenibles. El alza de la tasa de interés baja el ahorro, revalúa la moneda y amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente. No hay otro camino que la devaluación drástica que convierta la devaluación en una revaluación posterior menor.

Como no se hace la moneda se revalúa, la tasa de ahorro declina, el déficit y en cuenta corriente se amplía, y el sistema tiende al colapso. En caso de bajar el interés los inversionistas extranjeros se retiran del país y provocan la devaluación de la moneda.

Los hechos se han encargado de demostrar que las economías no pueden sostenerse con estados de ahorro por debajo de la inversión, oferta por debajo de la demanda, como se enseña en el primer curso de economía.

Pero la baja de la tasa de interés y la devaluación de la moneda precipitan la salida de los inversionistas extranjeros que acentúan la devaluación y conducen al colapso. En la actualidad la deuda del Gobierno de los TES alcanza tasas reales de 6%. La eventualidad solo puede evitarse con una devaluación drástica que convierta la devaluación en una menor revaluación posterior.

En varias columnas he señalado que la economía se encuentra en un estado de desequilibrio, oferta menor que la demanda (ahorro menor que la inversión), y se pretende superar con una reducción del ahorro (reducción de la oferta). Lo que se requiere es la baja de la tasa de interés y la devaluación drástica que eleven el ahorro y la reducción el déficit fiscal y en

cuenta corriente. Como no se hace, la moneda se revalúa, la tasa de ahorro desciende y el déficit fiscal y en cuenta corriente se amplía. El sistema tiende al colapso.

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