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6 Nov 2022 - 5:00 a. m.

Dólar a $5.000

El dólar alcanzó los $5.000 y no se hace nada para remediarlo. La Junta Directiva del Banco de la República no ha ido más allá de elevar la tasa de interés. Están montados en el modelo ortodoxo de altas tasas de interés y modalidad de cambio acogido por los bancos centrales. Se considera que el mercado tiene las fuerzas convergentes que mantengan el buen funcionamiento de la economía y en particular la estabilidad de precios y el tipo de cambio.

Los buenos deseos de los poderosos promotores del modelo no se han cumplido. A mediados de 2021 la inflación se disparó y ahora está ocurriendo lo mismo con el tipo de cambio. Simplemente, las fuerzas del mercado no están en capacidad para mantener la economía en orden. Primero se dispara la inflación y luego el precio del dólar. Se configura el peor de los mundos. La devaluación impulsa la inflación y viceversa.

No se ha entendido o no se ha querido entender que, en estados de economía de oferta, la oferta y la demanda agregada no se igualan por conducto de las fuerzas dominantes de mercado. Una vez la economía se hunde en un estado de oferta, se entra en una caída de la producción y reducción de la tasa de ahorro que se refuerzan. La producción es inferior a la demanda, la inflación se dispara y, lo más grave, la diferencia se amplía.

Al mismo tiempo, el desabastecimiento induce el aumento de las importaciones y la escasez de divisas que dispara el precio del dólar. En el último mes pasó de $4.200 a $5.000, y el Banco de la República trató de detenerlo con la elevación de la tasa de interés, que tuvo un efecto opuesto al buscado. Indujo a los portadores de títulos convertibles en moneda extranjera a liquidarlos, transformarlos en dólares y sacarlos del país.

La verdad es que la regulación monetaria y comercial no ha logrado los propósitos buscados. El modelo económico propició el alza de la tasa de interés y la devaluación del dólar.

La economía opera en un estado de desequilibrio. En términos más comprensibles, la oferta agregada es menor que la demanda. La economía está a la deriva y solo se puede normalizar con acciones institucionales, con un modelo económico que eleve el ahorro mediante reformas monetarias y comerciales.

Se dio por hecho que la elevación de la tasa de interés ocasiona la entrada de capitales y la revaluación del dólar, cuando tiene el efecto contrario. Los portadores de títulos en moneda extranjera, como es el caso de los TES, proceden a liquidar los títulos y sacar los dólares del país. El tipo de cambio no se revalúa, sino, por el contrario, se devalúa. Y la devaluación y las expectativas inducen salidas de capitales que las agravan. La solución es la intervención del sistema cambiario para fijar la tasa de cambio en forma directa y en niveles decrecientes.

Lo que se necesita es un modelo que movilice tanto al Banco de la República como al Gobierno a elevar la tasa de ahorro mediante la expansión del crédito por encima del producto nacional y la revaluación directa de la moneda. Así, la economía quedaría en posición de transformar la devaluación del dólar en revaluación.

Dentro del nuevo modelo, el manejo de la tasa de ahorro no estaría por el lado la demanda, como ocurría en el pasado, sino de la oferta. Los gobiernos, en el amplio sentido de la palabra, estarían en condiciones de movilizar la producción y el empleo por la vía del crédito y la revaluación cambiaria.

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