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27 Mar 2022 - 2:00 a. m.

El alza de la tasa de interés

El mundo cada vez está más lejos del diagnóstico de la crisis económica post-coronavirus. Los países de la órbita de libre mercado no han podido entender cómo la inflación sube y la producción y el empleo decaen. No han salido de la creencia dominante de que el dinero es la única causa de la inflación, y la solución es elevar la tasa de interés. Desconocen abiertamente la influencia de los factores de oferta en la inflación. Así, el Banco de la República ha presentado un desesperado programa contractivo de elevación de la tasa de interés para contraer la demanda y extirpar la inflación.

De nuevo se equivoca la concepción clásica de equilibrio de mercado. La reducción de la tasa de ahorro ocasionada por la cuarentena y la política fiscal para enfrentarla provocó el mayor ciclo mundial del siglo. En Colombia la producción cayó 7.5% en 2020, rebotó a 5% en 2021, y crecerán cerca de 3% en el presente año. Por su parte, el empleo cayó 12% en 2020, creció 4% en 2021 y en el presente año aumentará 2%.

El manejo económico no sólo no evitó el mayor ciclo de producción del siglo, sino que terminó en decaimiento de la producción y disparo de la inflación. No se ha entendido que el proceso no puede ser controlado por la contracción de demanda, cómo ocurría en el pasado. El trastorno fue causado por un faltante de ahorro qué quebró la igualdad entre la oferta y la demanda de la economía, cómo lo revela la información de las cuentas nacionales de 2021. La demanda estimada por el procedimiento tradicional creció el doble de la producción representada por la suma de valores agregados sectoriales.

Lo mismo se observa en la información financiera y comercial. El déficit fiscal asciende a 8% del PIB, el déficit en cuenta corriente 6% del PIB y el exceso de demanda sobre la oferta 4% del PIB.

La verdadera causa del desorden es el colapso del modelo provocado por el faltante de ahorro. Las soluciones convencionales de aumentar el déficit fiscal no funcionan porque reducen el ahorro. Se repite el error de la pandemia de enfrentar la reducción del ahorro con la política fiscal que lo disminuye. Lo mismo se puede decir de las políticas monetarias contractivas de altas tasas de interés que elevan los ingresos del capital a cambio de reducir el crédito y bajar los precios de las acciones en la bolsa.

El país no ha podido salir de la crisis económica de la pandemia porque la enfrentó con una política fiscal de déficit de 8% del PIB que agravó la deficiencia de ahorro. Las cosas habrían sido muy distintas si en su lugar la política fiscal se hubiera aplicado una política monetaria de ampliación de la liquidez para aliviar el faltante de ahorro. Cuando las dos políticas se aplican en dirección contraria se neutralizan, porque no son independientes, La solución no está en la independencia banco central sino en su coordinación con la política fiscal y monetaria.

La economía quedó expuesta a una reducción del ahorro que como es bien sabido provoca una contracción en la actividad productiva. Se ha llegado a un punto bien conocido. La política fiscal opera bien en condiciones de alto ahorro, como ocurría a principios del siglo pasado. Hoy en día las condiciones son más complejas, especialmente en los países de mediano desarrollo con mala distribución del ingreso y bajas tasas de ahorro. En estos países, como es el caso de Colombia, se requieren políticas monetarias expansivas que aumenten la producción, como la ampliación del crédito y la reducción del exceso de demanda de dinero. De esa manera, la producción y el empleo podrían avanzar por encima de la tendencia histórica, a tiempo que la inflación bajaría y los ingresos laborales se mantendrían por encima de la productividad.

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