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El Gobierno desconoce el principio fundamental de la ciencia económica: la oferta no puede sostenerse por debajo de la demanda.
El ahorro no puede mantenerse por debajo de la inversión. La presencia del Estado es indispensable para sostener la producción, la oferta, por encima de la demanda, y el ahorro por encima de la inversión. De otra forma, el ahorro evoluciona debajo de la inversión, la oferta por debajo de la demanda, en contra del primer principio de la ciencia económica. La demanda no crea su propia oferta.
El alza de la tasa de interés baja el ahorro. El ahorro tiende a colocarse por debajo de la inversión. La intervención del Estado es indispensable para sostener el ahorro por encima de la inversión. El principal acierto de los Tigres Asiáticos estuvo en movilizar al Gobierno a utilizar el instrumental económico para elevar el ahorro. Primero, la devaluación drástica de la moneda y luego la reducción del déficit fiscal. Advirtieron que el ahorro es el principal determinante del crecimiento, y más no puede ser movilizado por el mercado. Por el contrario, el alza de la tasa de interés no aumenta el ahorro sino que lo disminuye. La baja de la tasa de interés es el principal medio para elevar el ahorro.
Lamentablemente los bancos centrales tienen una clara preferencia por las tasas de interés altas. Se considera que estas aumentan el ahorro cuando tienen el efecto contrario. No se advierte que el alza de la tasa de interés revalúa la moneda, baja la tasa de ahorro, y amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente.
Para completar la estimación del crecimiento económico la realiza el DANE por el lado de la demanda, por la falta de información de la oferta, que sobrestima la realidad.
En varias oportunidades advertí que la solución se pretende con el Banco Central que sube la tasa de interés real para bajar la inflación. Lo que se requiere es un Banco Central que baje la tasa de interés, devalúe la moneda y reduzca el déficit fiscal. Nada nuevo. Es lo que hicieron los Tigres Asiáticos durante cuarenta años.
Estamos en una economía en desequilibrio en donde el ahorro declina con la tasa de interés. El mercado conduce a un estado en que el ahorro desciende. No hay más opción que la devaluación drástica de la moneda que coloque el ahorro por encima de la inversión, y reduzca el déficit fiscal. De otra manera el sistema entra en un estado en que el ahorro y la inversión caen y conducen al colapso.
El mercado y el alza de la tasa de interés tienden a reducir el ahorro, revaluar la moneda y bajar el crecimiento económico. Se requiere la intervención en el mercado para elevar el ahorro. Este fue el gran aporte de los Tigres Asiáticos, en cierta forma contra el mercado.
La verdad es que la igualdad entre la oferta y la demanda agregada, y entre el ahorro y la inversión se quebró. La igualdad no resulta del mercado. Está condicionada a la acción de los países para bajar la tasa de interés real, devaluar la moneda, elevar la tasa de ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.
En su lugar, el Gobierno por conducto del Banco de la República elevó la tasa de interés de referencia a 12 %. De inmediato, se precipitó una fuerte revaluación que colocó la tasa de cambio por debajo de COP 3.400, mientras la tasa de ahorro se ha reducido 40 %, debajo de la tendencia histórica, lo cual no es sostenible. La economía tiende a un estado crítico. No hay otro camino que la devaluación drástica de la moneda.
