En la actualidad se tiene una economía que de tiempo atrás opera en estado de desequilibrio. La tasa de ahorro declina y la producción decae con respecto a la demanda. La solución se busca con un modelo que baja la tasa de ahorro y revalúa la moneda.
Se requiere un modelo propio basado en la observación de los hechos factuales, como es bajar la tasa de interés, devaluar la moneda en forma directa y ampliar el crédito a los sectores líderes de la inversión, la industria, la agricultura y los servicios. El modelo basado en el mercado y la idealización, como subir la tasa de interés y la revaluación del tipo de cambio, conduce al colapso. Lo que se requiere es el modelo basado en las condiciones propias y la observación de los hechos factuales (la moneda se revalúa y la tasa de ahorro declina). En efecto, hay que bajar la tasa de interés y devaluar el tipo de cambio en forma directa.
El ahorro es el principal determinante del crecimiento económico y de todo el sistema económico, en particular la distribución del ingreso. Por lo demás, es determinado por el modelo de alza de tasa de interés y de revaluación del tipo de cambio, revelado por los hechos factuales. En el segundo trimestre, los sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción cayeron 6 %; las exportaciones, 25 %; las importaciones, 20 %; la inversión, 10 %.
En fin, la reducción de la tasa de ahorro y la revaluación del tipo de cambio, que significan menos ahorro interno y externo, se llevan por delante el crecimiento, la balanza de pagos y la distribución del ingreso. No hay más opción que bajar la tasa de interés e intervenir el mercado cambiario para devaluar la moneda en forma directa.
Ha sido una experiencia molesta. La verdad es que el modelo de equilibrio del Gobierno y el Banco de la República de subir la tasa de interés y sostener la modalidad de cambio flexible conduce al equilibrio divisado por Nash hace 70 años, que a todas luces es ineficiente e inequitativo. Lo que se plantea como alternativa es el modelo de desequilibrio que recomendé durante tres años de bajar la tasa de interés, moderar la represión monetaria y, especialmente, devaluar la moneda en forma directa.
En la actualidad la diferencia entre la demanda agregada y la oferta está a la deriva. No es otra cosa que la destrucción del ahorro que viene de atrás y que no se ha solventado con el alza de la tasa de interés y la revaluación de la moneda. La solución es un aumento del ahorro proveniente del exceso de oferta sobre la demanda de dinero mediante la baja de la tasa de interés y el aumento del crédito a las actividades con exceso de demanda de dinero.
Se tiene un sistema en desequilibrio. El ahorro es menor que la inversión. La solución se pretende con un modelo de equilibrio dictado por el mercado y la ortodoxia de subir la tasa de interés y sostener la modalidad de cambio flexible. El modelo conduce a la revaluación del tipo de cambio, un déficit en cuenta corriente que se sale de cauce y el declive de la tasa de ahorro. La producción se contrae y la tasa de ahorro declina.
La solución dictada por la observación de los hechos es bajar la tasa de interés, aumentar la tasa de ahorro y devaluar la moneda en forma directa. En fin, se tiene una economía en desequilibrio que solo se puede regularizar con un modelo de desequilibrio que baje la tasa de interés en forma gradual y devalúe la moneda en forma directa.
La solución se busca con un modelo de equilibrio de mercado que conduce a la solución divisada por Nash en 1952. La tasa de ahorro desciende, la producción se contrae y la balanza de pagos se sale de cauce. La solución es un modelo propio de desequilibrio que baje la tasa de interés, devalúe la moneda en forma directa y amplíe el crédito a los sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción.
El modelo basado en el mercado y la idealización, como subir la tasa de interés y la revaluación dictada por el mercado, conduce a un estado de difícil retorno. Lo que se requiere es el modelo basado en las condiciones propias, como la devaluación de la moneda y el incremento de la tasa de ahorro. Hay que bajar la tasa de interés de una vez por todas y devaluar el tipo de cambio en forma directa.