El Gobierno presentó cifras que no describen adecuadamente el estado de la economía. Se dice que esta evolucionó bien en el año 2021 y satisfactoriamente en 2022. No es cierto. Lo que se tiene es que la caída en 2020 fue seguida por un rebote y una nueva caída en 2022. La magia está en la metodología del año corrido, en la cual los cálculos de la producción del mes no se miden con respecto al mes anterior, sino con respecto a lo corrido del año. El procedimiento deforma la realidad y genera el espejismo de que la economía se está recuperando, cuando ocurre lo contrario.
En las distintas columnas de prensa y en presentaciones públicas mostré que la caída de la economía colombiana en 2020 generó una reducción del ahorro que tiende a acentuarse y reforzarse. El sistema quedó expuesto a rebotes que dan la apariencia de una recuperación que no es cierta. Así la economía crece en 2022 porque la producción no se compara con el mes anterior, sino con el mismo mes del año anterior. Es como si el producto de una empresa no se contabilizara con respecto a lo que ocurrió efectivamente en el mes, sino con respecto a lo que ocurrió en el mismo mes del año anterior.
La verdad es que la economía por errores que fueron señalados en su momento experimentó el mayor ciclo del siglo. No es cierto que la economía se haya normalizado en 2021 y 2022, lo que se tuvo en esos años fue un rebote que deformó el comportamiento verdadero.
En varias de las columnas señalé que la caída de la producción ocasionó una caída de la tasa de ahorro que la acentuó y la prolongó. Se configuró la carrera del perro para morderse la cola. Lo grave es que no se ha hecho nada para revertir la reducción de la tasa de ahorro. Por el contrario, se acentuó con el alza de la tasa de interés y la revaluación del dólar que ampliaron las salidas de capitales y las erogaciones del presupuesto nacional por los intereses de los TES.
Se configuró un desequilibrio a todos los niveles que precipitó la salida de capitales, amplió la brecha entre la oferta y la demanda, desbordó el déficit fiscal y disparó el precio del dólar. Y ahora se pretende contrarrestar con un modelo convencional de mercado, como es la elevación de la tasa de interés, el sistema de cambio flexible y la revaluación de la moneda. Los resultados están a la vista. Las proyecciones de que la economía se reactivaría en 2022 no se cumplieron, no corresponden a la realidad. El producto nacional bien medido creció muy por debajo de las previsiones del Gobierno y de los organismos internacionales.
El crecimiento del producto disminuyó sistemáticamente a lo largo del año. No es una predicción ni una adivinanza. Es un hecho factual. La economía no va a caer en el estancamiento en el próximo año, sino que ya cayó. El producto nacional evoluciona en un estado de tasa de crecimiento descendiente.
La solución que he venido presentando en forma reiterada es un cambio drástico en el modelo económico. El primer paso es bajar la tasa de interés de referencia del Banco de la República e intervenir el mercado cambiario para devaluar la moneda en forma directa, y la más drástica, reducir el déficit fiscal para elevar el ahorro de la economía de una vez por todas.