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El salario no es un residuo

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Eduardo Sarmiento
06 de diciembre de 2020 - 05:01 a. m.
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La crisis económica ha contribuido a aclarar las características del modelo que ha operado en Colombia los últimos 30 años. La economía se fundamentó en las teorías de Say y Ricardo, que establecen que la oferta crea su propia demanda y el libre comercio conduce a la especialización más eficiente. Se esperaba que los estímulos de mercado inducirían a los empresarios a establecer actividades de productividad creciente. De esta manera, el crecimiento se elevaría y la distribución del ingreso mejoraría. Los resultados fueron muy distintos. La mayoría de la fuerza de trabajo opera en empresas de menos de tres trabajadores y las productividades del capital y del trabajo crecieron cero en los últimos 30 años.

El mal funcionamiento microeconómico tiene un claro reflejo en el funcionamiento macroeconómico. La economía opera con bajas tasas de ahorro y déficit en cuenta corriente que impiden el balance entre el ahorro y la inversión, entre las importaciones y las exportaciones, y el crecimiento económico. Así lo confirma la información agregada que muestra que el crecimiento de la producción y el empleo entre 1990 y la fecha ha sido muy inferior al del período anterior y a cualquier otro entre 1945 y 1970. Por lo demás, los índices de distribución del ingreso son lamentables. La pobreza monetaria se mantiene en el 50 %, el coeficiente de Gini se acerca a 0,55 y la participación del trabajo en el PIB disminuye.

La falla grande estuvo en la apertura económica que configuró una estructura económica de baja complejidad y baja productividad del trabajo, y luego agravada por la cuarentena. La economía quedó operando con bajas tasas de ahorro y déficit en cuenta corriente que impiden el balance entre el ahorro y la inversión, el balance entre importaciones y exportaciones, y el crecimiento económico y el empleo. Por lo demás, carece de un marco institucional y una política financiera que propicien las actividades de mayor potencial de expansión que el promedio.

Nada de esto es nuevo. Las dos teorías se han visto controvertidas por la evidencia histórica del último siglo. Y no se aprendió de la experiencia.

En la encrucijada, un grupo de 23 economistas que tuvieron altas responsabilidades en el manejo económico de anteriores administraciones proponen reducir el salario en 20 %. Algo similar recomendaron en días anteriores la Anif y expertos de prestigiosas universidades del exterior. Si los salarios se bajan para que las empresas ganen más y produzcan más, el procedimiento fracasa porque no hay quién compre la producción. Los resultados serían traumáticos. La productividad disminuiría, la actividad productiva no se recuperaría y, en su lugar, el deterioro de la distribución del ingreso se acentuaría. El remedio resulta peor que la enfermedad.

El panorama no está despejado. El déficit en cuenta corriente propicia la adquisición de la producción y dispara el desempleo. El mercado interno carece del ahorro que permite expandir la inversión y los consumos de alta expansión por encima del promedio.

Lo que se plantea es sustituir las teorías tanto de Say como de Ricardo por la intervención estatal para conformar una estructura comercial superavitaria de alta productividad del trabajo que reduzca la brecha de salarios con los países desarrollados. Adicionalmente, es necesario avanzar en un marco institucional en que la inversión, al igual que los bienes de consumo de alta capacidad de expansión, evolucionan por encima del promedio. Así las cosas, la economía entraría en un proceso ascendente y generalizado de la productividad que permitiría mejorar en forma rápida los salarios y la distribución del ingreso, así como restaurar el crecimiento y el empleo.

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cesar(32457)07 de diciembre de 2020 - 02:07 a. m.
¿no se dan cuenta que lo que quieren es acabar con los pobres? quieren el planeta limpio de pobreza, pero no por rescate elevando el nivel de oportunidades y de vida de las personas marginadas con un salario mínimo, sino por supresión, les fastidian los pobres; esa es la promesa sucia que ofrecen los teóricos de la economía; que canallas; que tristeza; los nobel de economía deberían ser devueltos
Arturo(82083)06 de diciembre de 2020 - 05:17 p. m.
Una precision: la propuesta de los 23 economistas no consiste en una reduccion generalizada al 80% del salario minimo, como parece entender el economista, sino en la creacion de un nuevo grupo asalariado (1 millon, estiman) con dicho salario. Está igualmente condenada al fracaso porque, a la tradicional lucha empresario - trabajador, le agregaria otra: trabajador 100% SLML - trabajador 80% SLML
Atenas(06773)06 de diciembre de 2020 - 03:17 p. m.
Y el maestro, como de costumbre, nos ilustra con su preclaro conocimiento y propuestas de cómo hacer esto más viable y factible.Mas, e inadmisible en él, q' con sofisma de premisa falsa, "...si los salarios se bajan pa q' las empresas ganen más...", todo un truco opinional, pues primero hay q' recuperar la capacidad productiva y encontrar mercado pa poder pagar nóminas. Todo un riesgo empresarrial
María(60274)06 de diciembre de 2020 - 07:52 a. m.
No sé, los economistas me producen urticaria, son un descaro completo, ellos piden millones por cualquier simple asesoría, pero eso sí, la demás gente que se joda, para ellos, los demás no necesitan dinero, cualquier miseria es un dineral. Desgraciados!!!
María(60274)06 de diciembre de 2020 - 07:43 a. m.
Y como si fuera poco, dizque ni cotizar para pensión!!! es que el descaro es infinito y mucho más viniendo de personas que se ganan millones , el colmo, y unos congresistas tramposos que se ganan una millonada por no hacer NADA! Lo que hace falta en Colombia, es una revolución con todas las de la ley, maestros, indígenas, estudiantes, mujeres, trabajadores, todos contra empresarios explotadores!
  • María(60274)06 de diciembre de 2020 - 07:55 a. m.
    Y contra el gobierno corrupto y ladrón que tenemos.
  • María(60274)06 de diciembre de 2020 - 07:46 a. m.
    Ahhh y de los sectores de salud, porque a esos las eps y el gobierno los tiene de la ternilla y los que pagamos el pato somos los pacientes que somos atendidos en 10 minutos y de los cuales 8 minutos se le va al médico en teclear en el computador.
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