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15 May 2022 - 2:00 a. m.

Estancamiento e inflación

De tiempo atrás señalé que la insuficiencia de ahorro quebró la igualdad entre la oferta y la demanda agregada y, mientras persista la diferencia, la economía queda a la deriva. Las soluciones de aumentar el déficit fiscal y ampliar las importaciones son inefectivas, porque reducen el ahorro, la producción y el empleo.

En los altos círculos no se han ahorrado esfuerzos para mostrar que el desplome de la economía es un fenómeno pasajero de demanda que se corrigió en el rebote. No es cierto. En todas partes cayó la tasa de ahorro y se amplió la diferencia entre la producción y la demanda. En Colombia, las variaciones de la demanda duplican las de la oferta.

Las economías quedan a la deriva. La tasa de ahorro y la relación capital-producto declinan. La oferta y la demanda van por separado. La solución solo se puede lograr con conciliaciones que introduzcan elementos de la realidad. En las economías de demanda se realiza con políticas fiscales y monetarias que subsanan la discrepancia entre la demanda y la oferta. Ahora, en las economías de oferta es necesario subsanar el bajo ahorro con políticas monetarias y comerciales.

La baja tasa de ahorro desarticuló el sistema a todos los niveles. Quebró la igualdad entre la oferta y la demanda, invalidó el equilibrio monetario, y el crecimiento y la equidad se tornaron insostenibles. Buena parte de la encrucijada está en que no existen las fuerzas convergentes y los ajustes del mercado que regularicen el funcionamiento del sistema. La solución está condicionada a conciliaciones que conecten el funcionamiento de la economía con la realidad. En las economías de demanda, se realiza con políticas fiscales y monetarias que amplían el gasto público y la inversión para elevar el consumo.

Ahora, en las economías de oferta es necesario elevar la tasa de ahorro aumentando el crédito y la inversión. En las economías de demanda la producción es impulsada por el consumo y en las economías de oferta por el ahorro.

El desplome mundial provocó el aumento del faltante de ahorro, que amplió la caída de la producción con respecto a la demanda. Las economías quedaron ante un fuerte choque que provoca el desplome de la producción con respecto a la demanda. Entre tanto, la tasa de ahorro desciende, se configura y se mantiene un estado de oferta por debajo de la demanda que contrae la producción y aumenta la inflación.

El agravamiento de la crisis solo se puede evitar con un modelo que eleve la tasa de ahorro y sostenga la productividad y el salario. En la práctica, se consigue con una reforma monetaria que reduzca el exceso de demanda de dinero y lo convierta en exceso de oferta mediante la ampliación del crédito, y el desmonte de la apertura y los TLC con una política comercial, industrial y agrícola que propicie las actividades de mayor productividad y demanda.

La inflación de oferta no es nueva en América Latina. En 1977 se presentó en Colombia y se superó con acciones propias orientadas a ampliar la producción industrial y agrícola.

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