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En un mundo de mercado de alta sustitución entre el capital y el trabajo, el ahorro y la producción no están relacionados. Las variaciones del ahorro no alteran el empleo formal ni la producción (oferta). Se cumplen las leyes de Say, Walras y de equilibrio competitivo de Arrow y Debreu.
En un mundo de complementariedades, que es el que más se asemeja a la realidad, donde no se cumplen las leyes ideales de mercado, el ahorro, el empleo formal y la producción están íntimamente relacionadas. La elasticidad de sustitución es menor que uno. En este contexto, la reforma tributaria propuesta por el Gobierno provocaría una fuerte contracción del ahorro que reduciría la producción y el crecimiento económico. Se replicaría la solución de la primera parte de la administración Petro, en que el estancamiento se buscó remediar con una elevación de los impuestos y el alza de la tasa de interés que reduce el ahorro y el crecimiento económico. La tasa de ahorro y el crecimiento económico (la producción) entraron en un estado de caída que se refuerza y termina en colapso.
El error de la reforma tributaria no solamente está en que acentúa el estado de caída del producto y el ahorro que viene de atrás y termina en colapso.
El proceso se ha pretendido enfrentar con un modelo que baja la producción y el ahorro. Lo que se requiere es el modelo que he sugerido persistentemente: devaluar la moneda en forma drástica para elevar el ahorro y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente que se encuentra por encima de 11 % del PIB, el más alto del mundo, a menos de 5 % del PIB. Así las cosas, la economía experimentaría la elevación de la tasa de ahorro que aumenta la producción y la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente que reduce la demanda.
Como no se hace, la moneda se revalúa 35 % en términos reales y la tasa de ahorro desciende 40 % con relación a la tendencia histórica.
Los hechos se han encargado de confirmar que no hay otro camino que la intervención en el mercado cambiario o monetario con la devaluación drástica de la moneda para elevar el ahorro, y con la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente. Lo que se tiene es una fuerte revaluación de la moneda que reduce el ahorro, y una fuerte ampliación del déficit fiscal y en cuenta corriente. Las economías no pueden sostenerse con estados de ahorro por debajo de inversión, de oferta por debajo de la demanda.
Nada nuevo. La solución es el modelo que aplicaron en los últimos treinta años los Tigres Asiáticos con la elevación del ahorro y el crecimiento económico, y con la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente. Así de simple.
