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Hay que bajar la tasa de interés y devaluar la moneda

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Eduardo Sarmiento
17 de mayo de 2026 - 05:00 a. m.
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En varias columnas se advirtió que la economía venía de un estado de ahorro menor que la inversión, oferta menor que la demanda, y se enfrentó con el instrumental keynesiano que amplía el gasto público y el déficit fiscal y reduce el ahorro. Se configuró un círculo perverso en que el tipo de cambio se revalúa y la tasa de ahorro y el crecimiento económico decaen y se refuerzan.

El tipo de cambió se revaluó 35% en términos reales, la tasa de ahorro descendió 40% con respecto a la tendencia histórica, y la suma del déficit fiscal y en cuenta corriente pasó de 6% del PIB (3% cada uno) a 10% del PIB. Así, la oferta disminuyó y la demanda aumentó, y tiene la manifestación más clara en la caída de la tasa de ahorro, el empleo formal y el crecimiento económico.

Estamos en una economía en desequilibrio en donde el ahorro y la inversión declinan con la tasa de interés y la diferencia se amplía. El mercado conduce a un estado en que el ahorro y la inversión descienden. No hay más opción que una devaluación drástica de la moneda que coloque el ahorro por encima de la inversión y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente, como lo hicieron los Tigres Asiáticos durante cuarenta años. De otra manera el sistema entraría en un estado en que el ahorro y la inversión caen y conducen al colapso.

El mercado y el alza de la tasa de interés tienden a reducir el ahorro, revaluar la moneda y bajar el crecimiento económico. Se requiere la intervención en el mercado para elevar el ahorro. Este fue el gran descubrimiento de los Tigres Asiáticos en contra del mercado, lo cual hasta el momento no se ha reconocido en forma clara y contundente. Se demuestra que el libre mercado no conduce al estado más eficiente.

La verdad es que la igualdad entre la oferta y la demanda agregada, entre el ahorro y la inversión se quebró. La igualdad no resulta del mercado. Está condicionada a la acción de los países para bajar la tasa de interés real, devaluar la moneda, elevar la tasa de ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.

De tiempo atrás advertí que la economía estaba en un estado de desequilibrio en que la oferta declinaba y la demanda se ampliaba. La igualdad entre la oferta y la demanda, así suene repetitivo, se quebró. Como lo anticipé en varías columnas, la oferta quedó por debajo de la demanda, y el ahorro por debajo de la inversión. El ahorro y la inversión están inversamente relacionados con la tasa de interés.

En la última columna se advirtió que la economía venía de un estado de ahorro menor que la inversión y se enfrentó con el instrumental keynesiano que amplía el gasto público y el déficit fiscal, y reduce el ahorro. Se configuró un círculo perverso en que el tipo de cambio se revalúa, y la tasa de ahorro y el crecimiento decaen y se refuerzan.

La verdad es que la igualdad entre la oferta agregada y la demanda agregada, entre el ahorro y la inversión se quebró. La igualdad no resulta del mercado. Está condicionada a la acción de los países para bajar la tasa de interés real, devaluar la moneda, elevar la tasa de ahorro y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.

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