En la última columna advertí que la elevación de la tasa de interés de referencia del Banco de la República genera una fuerte revaluación de la moneda que baja la tasa de ahorro, amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente, y reduce el crecimiento económico. Se configura un estado de caída del ahorro y el crecimiento económico que no son sostenibles.
Se tiene un modelo de mercado que baja la tasa de ahorro y revalúa la moneda, y se refuerzan. No hay otro camino que devaluar la moneda y elevar la tasa ahorro, como lo hicieron los Tigres Asiáticos. Pero esta operación solo puede hacerse por la vía de la intervención del Estado en el mercado cambiario o monetario. Una opción es que el Banco de la República adopte una modalidad de cambio fijo y adquiera los dólares en el mercado para hacer efectiva la operación. La otra opción es que el Banco de la República entregue recursos de emisión al Gobierno para que adquiera la divisas en el mercado y devalúe la moneda.
La solución es un modelo de economía positiva dictado por los hechos factuales, y no por las teorías de mercado, como es que la demanda crea su propia oferta. Se equivocan en materia grave. La oferta es la que crea la demanda.
Se asume un mundo en donde la oferta sube con la elevación de los precios y la demanda baja. En su lugar, se tiene un mundo en que la oferta baja con la elevación de los precios y la demanda sube. En lugar de tener un mundo en donde la oferta aumenta con los precios y demanda disminuye, se tiene un mundo en donde la oferta disminuye con los precios y la demanda aumenta con los precios.
Se supone que estamos en un mundo en donde la producción está directamente relacionada con el precio y la demanda inversamente relacionada. En lugar se tiene un sistema en que la oferta baja con los precios y la demanda sube. El mundo al revés.
Se asume un mundo keynesiano en donde la oferta sube con los precios (inflación) y la demanda baja. Lo que se tiene es un mundo asiático en donde la oferta baja con los precios y la demanda sube. Para tal efecto se requiere la intervención del Estado orientada a elevar el ahorro y no la demanda.
En el mundo keynesiano la expansión económica se hace ampliando la demanda y reduciendo el ahorro. Estamos en un mundo de oferta, como es el asiático, y se pretende solucionar con el instrumental keynesiano de demanda. Lo que se requiere es un instrumental de oferta que devalúe la moneda en forma drástica, aumente el ahorro, y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente.
Lo que se hace es elevar la tasa de interés de referencia del Banco de la República que revalúa la moneda, baja la tasa de ahorro, amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente, y conduce al colapso.