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Hay que elevar el ahorro y sostenerlo al nivel de la inversión

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Eduardo Sarmiento
11 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
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En la última columna reiteré que el mercado conduce a un estado de ahorro por debajo de la inversión. La igualdad de ahorro e inversión solo se puede lograr con la intervención del Estado, y es posible en virtud de que el empleo formal y el ahorro son complementarios. Se necesita la intervención del Estado en el mercado cambiario o monetario, con la devaluación de la moneda para aumentar el ahorro (oferta), y con la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente para disminuir la demanda.

Como no se hace, la moneda se revalúa, la tasa de ahorro (oferta) disminuye, y el déficit fiscal y en cuenta corriente aumenta.

Lo que se necesita es devaluar la moneda para elevar la tasa de ahorro (oferta) y disminuir el déficit fiscal y en cuenta corriente, que supera el 11 % del PIB, a menos del 5 % del PIB.

Los inversionistas en moneda extranjera cuando advierten que la moneda se devalúa en dólares, proceden a sacar los dólares del país, a menos que se eleve la tasa de interés de los TES, como se hizo al principio de la administración Petro, lo cual precipita la revaluación de la moneda. Se configura un estado de revaluación y entrada de capitales que se refuerzan.

La solución es la devaluación drástica de la moneda que eleve el ahorro y la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente, como lo hicieron primero Japón, luego los Tigres Asiáticos y ahora China. En su lugar, se tiene la revaluación de la moneda de 30 % en términos reales, la baja de la tasa de ahorro de 40 % con respecto a la tendencia histórica y la ampliación del déficit fiscal y en cuenta corriente por encima de 11 % del PIB, que conducen al colapso.

Nada nuevo. El mercado, y en particular el alza de la tasa de interés, reduce el ahorro. En efecto, se requiere una política que eleve el ahorro y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente.

Los hechos se han encargado de confirmar que las economías no pueden operar en estados de oferta menor que la demanda. Se requiere la intervención del Estado para sostener el ahorro y el crecimiento económico.

En este manejo fallaron tanto Duque como Petro. Ambos montaron la economía en estados de caídas del producto y la tasa de ahorro que se refuerzan y terminan en crisis.

Lo que se requería era una clara presencia del Estado en la devaluación de la moneda y en la reducción el déficit fiscal y en cuenta corriente, como lo han hecho en los últimos 30 años Japón, los Tigres Asiáticos y China, y en la actualidad con especial brillantez Taiwán.

El Gobierno pretende enfrentar la crisis con una reforma tributaria, que en el fondo no es otra cosa que el impuesto al capital de Piketty, que reduce al ahorro. El modelo contrae el ahorro y la producción y amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente.

Lo que se necesita es la intervención del Gobierno con el instrumental disponible en el mercado financiero o monetario para devaluar la moneda, elevar la tasa de ahorro y para reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente. Lo que se tiene es un modelo que reduce el ahorro y contrae la producción, y amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente.

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