Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En la última columna se mostró que la economía se encontraba en un estado de desequilibrio, ahorro menor que la inversión, oferta menor que la demanda. Estamos en una economía de oferta, oferta menor que la demanda, que se pretende superar con el instrumental de una economía keynesiana de demanda que aumenta el déficit fiscal y reduce el ahorro.
Lo que se requiere es aplicar el modelo de oferta que aumenta el ahorro y reduce el déficit fiscal y en cuenta corriente, como lo hicieron los tigres asiáticos durante cuarenta años. Se repite el error. Se tiene una economía de oferta, oferta menor que la demanda, y se pretende superar con un modelo keynesiano de demanda que aumenta el déficit fiscal y reduce el ahorro.
La solución no proviene de las formulaciones ideales de mercado, sino de la aplicación de los principios de acuerdo con la observación de los hechos factuales, en los cuales los mercados son imperfectos, en desequilibrio y no llevan a los mejores resultados.
Se tiene una economía en que la moneda se revalúa 38 % y la tasa de ahorro se reduce a la mitad con relación a la tendencia histórica. Se entra en un estado en que el ahorro y el crecimiento económico descienden y se refuerzan, como se observó en la pandemia.
Para la recuperación de la economía no hay otro camino que la devaluación drástica de la moneda que eleve el ahorro y la reducción del déficit fiscal. La fuerte revaluación de la moneda tiene un impacto negativo sobre la oferta y las exportaciones, que requiere ser tenido en cuenta por el Banco de la República en conjunto con las metas de inflación. Se debe tener en cuenta que el único objetivo del Banco de la República no es controlar la inflación.
Los hechos se han encargado de confirmar, como muestra en varios de mis libros, que las soluciones que bajan el ahorro son ineficientes, y más, son insostenibles. Se entra en un estado en que la revaluación de la moneda baja la tasa de ahorro y el crecimiento económico, y la baja de la tasa de ahorro acentúa la revaluación. La economía queda a la deriva.
No hay otro camino que la devaluación drástica de la moneda que eleve el ahorro y la reducción del déficit fiscal. En su lugar, el ministro de Hacienda saliente presentó una reforma tributaria al Congreso que reduce el ahorro y el crecimiento económico.
La solución no es el modelo keynesiano de demanda que aumenta el déficit y reduce el ahorro, sino el modelo asiático de oferta que baja el déficit fiscal y sube el ahorro. La reducción del déficit fiscal requiere que el Gobierno entrante sea austero y reduzca el gasto público. La disminución del déficit fiscal es uno de los objetivos económicos más difíciles para el próximo Gobierno con limitaciones como sanear el sistema de salud.
Se quebró la igualdad entre la oferta agregada y la demanda agregada. El crecimiento económico determinado por el ahorro y empleo formal es inferior al reportado por el DANE, que es calculado por el lado de la demanda. La economía entró a un estado en que la revaluación de la moneda baja de la tasa de ahorro y la baja de la tasa de ahorro revalúa la moneda.
