En la última columna señalé que la solución está en el modelo que aplicaron los Tigres Asiáticos en los últimos 30 años con la devaluación de la moneda, la elevación de la tasa de ahorro, y con la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente. Como no se hace, la moneda se revalúa 35 % en términos reales y la tasa de ahorro desciende 40 % con relación a la tendencia histórica. Los inversionistas en moneda extranjera advertirán que cada vez obtienen menos pesos por su inversión en el país, y a menos que se suba la tasa de interés de los TES, procederán a retirarlos. La economía quedaría expuesta a una salida de capitales que precipitarían la devaluación de la moneda.
La solución drástica solo se puede evitar con la intervención del Gobierno o el Banco de la República en el mercado cambiario o monetario adquiriendo dólares y fijando su precio. Se regresaría al sistema de cambio fijo en que el precio del dólar es determinado por el Banco de la República.
Lamentablemente, el Gobierno pretendió mantener la igualdad entre el ahorro y la inversión con los procedimientos de libre mercado que buscan elevar el ahorro con el alza de la tasa de interés y la revaluación de la moneda. El ahorro solo se puede elevar con la devaluación drástica de la moneda. Se configuró un estado de caída de la producción y de la tasa de ahorro que se refuerzan y conducen al colapso.
El ahorro solo se puede elevar con la devaluación drástica de la moneda, y solo la puede realizar el Gobierno con la intervención en el mercado cambiario comprando divisas. La economía pasó de una economía de demanda, ahorro mayor que la inversión, a una economía de oferta, ahorro mucho menor que la inversión.
En razón que el ahorro es altamente complementario del empleo formal y los dos son los principales determinantes de la producción, la economía estaría expuesta a la caída del crecimiento económico y la tasa de ahorro que se refuerzan, como ocurrió con la pandemia y la última reforma tributaría
La economía pasó de una economía de demanda, ahorro mayor que la inversión, a una economía de oferta de ahorro menor que la inversión.
La solución no proviene de las formulaciones de mercado que tienden a reducir el ahorro. No hay otro camino que la presencia del Estado en la devaluación drástica de la moneda que eleve el ahorro al nivel de la inversión, y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente de la balanza de pagos, cuya suma supera el 11% del PIB, a menos del 5% del PIB.
Los hechos se encargaron de confirmar que la economía opera con un estado de ahorro por debajo de la inversión (oferta menor que la demanda) que no es corregido por el mercado. La presencia del Estado se requiere en la devaluación de la moneda para elevar el ahorro (oferta), y en la reducción del déficit fiscal y en cuenta corriente para contraer la demanda.