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En las teorías dominantes se encuentra que el ahorro y la inversión se igualan con el alza de la tasa de interés de referencia. Se equivocan en materia grave. El alza de la tasa de interés baja el ahorro. Si a ello se agrega la ampliación de la demanda por el disparo del déficit fiscal y en cuenta corriente, la economía tiende al colapso. La oferta determinada por el ahorro y el empleo formal declina y la demanda determinada por el déficit fiscal y en cuenta corriente se dispara.
Las soluciones de mercado, como subir la tasa de interés de referencia del Banco de la República, reducen el ahorro, y luego la reducción del ahorro baja el crecimiento. Se configura un círculo perverso de caída del crecimiento económico que lleva al colapso.
No hay otra opción que la intervención del Estado para devaluar la moneda en forma drástica y elevar la tasa de ahorro, y para reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente. En su lugar, se procedió a subir la tasa de interés de referencia del Banco de la República, que reduce el ahorro y el crecimiento económico y, además, deteriora la distribución del ingreso.
La situación no puede ser corregida por el mercado. La economía queda en un estado de ahorro menor que la inversión, que solo puede ser remediada por la intervención del Estado que devalúe la moneda, interviniendo el mercado cambiario o monetario.
La elevación de la tasa de interés de referencia del Banco de la República reduce el ahorro y aumenta el déficit fiscal y en cuenta corriente por encima del 11 % del PIB.
Se replica el manejo de la primera parte del gobierno Petro, en que se procedió a subir la tasa de interés para atraer capitales y se adoptó una reforma tributaria que redujo el ahorro. La economía quedó expuesta a un estado de ahorro por debajo de la inversión que no puede ser corregido con el instrumental de mercado. Se requiere la intervención abierta del Gobierno y el Banco de la República para devaluar la moneda, aumentar el ahorro y mantener la igualdad con la inversión y el crecimiento económico. Se quebró la igualdad entre el ahorro y la inversión, entre la oferta y la demanda agregada.
En la última columna señalé que la economía estaba abocada a un estado de ahorro por debajo de la inversión, oferta menor que la demanda, que no puede ser corregido por el mercado. No hay otro camino que la intervención del Gobierno y el Banco de la República en el mercado financiero o monetario para devaluar la moneda, aumentar el ahorro y mantener la igualdad con la inversión, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.
Los hechos se han encargado de confirmar que las economías tienden a un estado de ahorro menor que la inversión que no es sostenible y solo puede ser remediado con la intervención del Estado que devalúe la moneda en forma drástica, y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente. Estamos en un sistema en que el ahorro y la inversión declinan con la tasa de interés; el ahorro es inferior a la inversión, y no es sostenible.
En las teorías dominantes se encuentra que el ahorro y la inversión se igualan con el alza de la tasa de interés de referencia del Banco de la República. Se equivocan en materia grave. El alza de la tasa de interés de referencia baja el ahorro. Si a ello se agrega la ampliación de la demanda por el disparo del déficit fiscal y en cuenta corriente, la economía colapsa. La oferta determinada por el ahorro y el empleo formal declina, y la demanda determinada por el déficit fiscal y en cuenta corriente se dispara.
