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31 Oct 2022 - 5:00 a. m.

La tasa de cambio en el nuevo modelo

El dólar alcanzó los $4.900 y no se ha hecho nada para remediarlo. El ministro de Hacienda y la Junta del Banco de la República no han ido más allá de elevar la tasa de interés, montados en el modelo de altas tasas de interés y modalidad de cambio flexible acogido por los bancos centrales ortodoxos. Se considera que el mercado tiene las fuerzas convergentes que mantienen el buen funcionamiento de la economía y en particular la estabilidad de precios y el tipo de cambio.

Los buenos deseos de los promotores del modelo no se han cumplido. A finales del 2021 la inflación se disparó y ahora está ocurriendo lo mismo con el tipo de cambio. Como las fuerzas del mercado no tienen la capacidad de mantener la economía en orden, primero se dispara la inflación y luego el precio del dólar.

La economía de oferta no es entendida por la ortodoxia que considera que la oferta y la demanda se igualan por conducto de las fuerzas dominantes. Una vez la economía se torna en una de oferta, se entra en un estado de desplome de la producción y reducción de la tasa de ahorro que se refuerzan. Como es bien sabido, la producción es inferior a la demanda, la inflación se dispara, y, lo más grave, la diferencia se amplía de ahí en adelante.

Al mismo tiempo, el desabastecimiento indujo el aumento de las importaciones y una escasez de la moneda que dispara el dólar. En el último mes, pasó de $4.200 a $4.900 y el Banco de la República ha tratado de detenerlo con la elevación de la tasa de interés que tuvo un efecto opuesto al buscado. El alza de la tasa de interés indujo a los portadores de títulos en moneda extranjera a convertirlos en dólares y sacarlos del país.

No se ha entendido la realidad. Se considera que la economía opera dentro de un contexto perfecto de producción igual a la demanda. Se equivocan. La economía está expuesta a fuertes caídas de la tasa de ahorro que precipitan estados de producción menor que la demanda y a renglón seguido la contracción de la producción induce reducciones de ahorro que la acentúan.

La economía está montada en el modelo neoliberal de alta tasa de interés y revaluación del tipo de cambio, que da lugar a un mal desempeño. La inflación se dispara, el déficit en cuenta corriente se sale de cauce y la tasa de cambio se devalúa. El precio del dólar aumenta.

La economía opera en un estado de desequilibrio. En términos macroeconómicos, la oferta agregada es menor que la demanda. La economía está a la deriva y solo se puede normalizar con la acción del Estado, con un modelo económico que eleve la tasa de ahorro mediante reformas monetarias y comerciales, que he presentado en forma reiterada.

La elevación de la tasa de interés genera expectativas de devaluación que llevan a los portadores de la moneda extranjera a liquidar los títulos y sacarlos del país. La moneda se devalúa. Lo que Se necesita es la intervención directa del Banco la República en el mercado de divisas para revaluar la moneda. Lo indicado es bajar la tasa de interés y movilizar las reservas internacionales para sostener el precio de la moneda, es decir, evitar el disparo del precio del dólar.

No sobra señalar que el ambiente de caída de la tasa de ahorro dificulta la reforma tributaria. El proyecto significa transferencias de ingresos de los sectores que tienen más a los que tienen menos, que reducen el ahorro, y requiere de acciones complementarias que lo contrarresten. La economía queda expuesta a una baja de la tasa de ahorro que, como lo he mostrado en varios de mis libros, interfiere con el buen funcionamiento de la economía; en particular, deteriora el crecimiento económico y la distribución del ingreso.

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