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30 Jan 2022 - 2:00 a. m.

Las oscilaciones de la economía mundial

La economía mundial marcha con grandes fluctuaciones. La reducción del ahorro ocasionada por las cuarentenas y los protocolos del coronavirus provocó una monumental caída de la producción que fue agravada por la política fiscal. El manejo de la crisis se realizó dentro de la concepción de equilibrio de la economía clásica. Estamos ante concepciones generalistas basadas en el análisis general de los países, que son inadecuadas e insuficientes para avanzar en diagnósticos sobre las causas de las crisis y las políticas para remediarlas. Las proyecciones fallan reiteradamente y las razones no se explican.

La reducción del ahorro en 2020 provocó una severa contracción de la producción con respecto a la demanda y luego se acentuó con las políticas fiscales. Las economías quedaron expuestas a excesos de demanda sobre la producción que aumentan la inflación, amplían el déficit en cuenta corriente e incrementan el exceso de demanda sobre la oferta de dinero. Luego, la recuperación del ahorro rebota la producción y no evita que descienda rápidamente en términos porcentuales. Lo cierto es que el mercado no impidió que el mundo experimentara el mayor ciclo económico de la historia con las consecuentes pérdidas de ingresos.

El resultado se hubiera podido evitar si las autoridades económicas y los bancos centrales hubieran adoptado políticas activas para moderar el desplome del ahorro. En Colombia, como lo señale repetidamente, se habría conseguido con políticas monetarias, fiscales, industriales y comerciales no convencionales.

Las soluciones a la crisis económica se adoptaron a la luz de concepciones de equilibrio y libre mercado que sin mayor base científica se inclinan en favor de las políticas de demanda. En efecto, los países adoptaron déficits fiscales sin precedentes, que provocaron crecimientos de los servicios y la demanda muy por encima de los de los sectores líderes de la industria, la agricultura, la construcción y la minería, lo cual es especialmente perturbador en los países de mediano desarrollo. En Colombia la diferencia es de cinco veces. La producción crece por debajo de la demanda ocasionando todo tipo de estragos. La inflación sube, la balanza de pagos se deteriora y el crecimiento del producto y el empleo decae. Para completar, aparece un abierto vínculo entre el crecimiento y la distribución del ingreso.

La contradicción proviene en alto grado de los organismos internacionales de crédito y los bancos centrales, que están comprometidos por diversas razones con el modelo de equilibrio y mercado independientemente de las características de los países, e incluso de los resultados. Así, en este momento la Reserva Federal de Estados está empeñada en el alza de la tasa de interés que agravaría las deficiencias de la economía mundial. La diferencia entre la producción y la demanda se ampliaría y las presiones inflacionarias se acrecentarían.

En fin, la economía mundial enfrenta una severa deficiencia de ahorro que mal puede enfrentarse con la ampliación de la demanda que está desbordada por los déficits fiscales. La solución es posible con modelos de reformas estructurales en materia monetaria, sectorial y comercio internacional orientados a recuperar el ahorro y ampliar el abastecimiento de bienes industriales y agrícolas. El panorama se despejaría. El crecimiento y el empleo aumentarían, el déficit de balanza de pagos disminuiría, la inflación bajaría, y se darían las condiciones para mejorar rápidamente la distribución del ingreso.

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