En la última columna reiteré que no había otro camino que la intervención monetaria o cambiaria para devaluar la moneda, elevar la tasa de ahorro y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente. Lo que se hace es subir la tasa de interés referencia del Banco de la República, que revalúa la moneda, baja la tasa de ahorro y amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente. Se hace lo contrario a lo que llevó durante 40 años al éxito de los Tigres Asiáticos: se revaluó la moneda, se redujo la tasa de ahorro a la mitad y se amplió el déficit fiscal y en cuenta corriente. En 2025, la moneda se revaluó 29 % en términos reales con respecto a 2022; la proporción en el producto de la tasa de ahorro fue 11,3 %, el déficit fiscal 5,8 % y el déficit comercial 3,6 %.
Se tenía un estado de ahorro menor que la inversión, oferta menor que la demanda, que contradice el primer curso de economía, y se requiere aumentar el ahorro y la oferta.
La solución es un modelo de economía positiva basado en la observación de los hechos, como es intervenir en el mercado financiero o monetario para devaluar la moneda en forma drástica, elevar la tasa de ahorro y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente. Nada nuevo. Es lo que hicieron los Tigres asiáticos durante cuarenta años en contravía del modelo keynesiano de demanda y de la idealización del mercado.
Estamos en una economía de oferta, con ahorro menor que la inversión, que solo se puede superar con un modelo que devalúe la moneda, eleve la tasa de ahorro y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente.
La economía queda expuesta a una caída de la tasa de ahorro y de la producción (crecimiento económico) que se refuerzan y conducen al colapso.
La solución es el modelo de economía positiva basado en la observación de los hechos factuales que devalúe la moneda, eleve la tasa de ahorro y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente. Lo que se tiene es un modelo dictado por el fundamentalismo de mercado que revalúa la moneda, baja la tasa de ahorro, amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente, y conduce al colapso.
En fin, se confirma que las soluciones económicas que reducen el ahorro son ineficientes e insostenibles.
Tenemos una economía de oferta que prevalece. Ahorro menor que la inversión y oferta menor que la demanda, que contradice el primer curso de economía. La demanda no crea la propia oferta. El mercado no conduce a la solución más eficiente. El alza de la tasa de interés reduce el ahorro y la inversión. El ahorro y la inversión suben con la baja de la tasa de interés. Así de simple. La función del Banco de la República no es subir la tasa de interés, sino bajarla.
La solución se pretende con un modelo idealista de mercado que sube la tasa de interés, revalúa la moneda, amplía el déficit fiscal y en cuenta corriente, y reduce el ahorro, el empleo formal y el crecimiento económico. Se equivocan en materia grave. Se configura un círculo perverso de caída del ahorro y el crecimiento, que se refuerzan, y ampliación del déficit fiscal y en cuenta corriente, que conducen al colapso.
La solución es el modelo de economía positiva basado en la observación de los hechos factuales, como es intervenir en el mercado cambiario o monetario para devaluar la moneda en forma drástica y elevar la tasa de ahorro, y reducir el déficit fiscal y en cuenta corriente.