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De acuerdo con el DANE, en la actualidad la economía experimenta un rápido proceso de caída del crecimiento del producto nacional que tiende a agravarse y conduce al estancamiento. El producto nacional, que crecía 10 % a finales del año anterior y al principio del presente año, declina rápidamente y amenaza con convertirse en estancamiento. La devaluación del precio del dólar se consigue a cambio del agravamiento de la inflación.
El modelo de altas tasas de interés de referencia del Banco de la República y de los rendimientos de los títulos TES y el sistema de cambio flexible configuraron un estado de bajo ahorro que acentúa la inflación, la devaluación del dólar y, lo más dramático, desacelera en forma persistente el crecimiento económico. Se configura un complejo sistema en el cual el deterioro de la producción baja la tasa de ahorro y esta contrae la producción.
La crisis no se resuelve diciendo que se trata de un fenómeno externo que se presenta en todos los lugares y se traslada de un lugar a otro. Si bien las alteraciones económicas se trasladan de un país a otro, la causa principal y dominante es la característica de los países. La verdadera causa de la crisis es la reducción del ahorro y la producción con respecto a la demanda. En un principio el ajuste se realiza por la vía del disparo de la inflación y luego por la devaluación del tipo de cambio, y tiene la manifestación más clara en la tasa de ahorro que está a la mitad de la tendencia histórica.
Parte del error, o la mayor parte, se origina en el supuesto de que la caída de la producción causa una reducción del ahorro que tiende a recuperarse por sí sola. La caída de la producción da lugar a una caída del ahorro temporal que vuelve a la posición inicial.
La eventualidad puede evitarse con un nuevo modelo que eleve el ahorro mediante el aumento del dinero por encima del crecimiento del producto nacional y, lo más urgente, la intervención en el sistema cambiario para revertir la devaluación en forma de revaluación creciente. De otra manera, la economía se vería acentuada a un crecimiento del producto cercano a cero, que terminaría en estancamiento y sería muy difícil de detener.
La economía enfrenta un grave estado de altas tasas de interés del Banco de la República y de los TES que significan erogaciones fiscales, expectativas de salidas de capitales y un cuantioso déficit en cuenta corriente que devalúa la moneda. La diferencia entre la demanda y la producción se amplía. La tasa de interés y el tipo de cambio flexible se tornan inefectivos para impulsar la economía. Hay que bajar las tasas interés e intervenir el mercado cambiario para fijar la tasa de cambio en forma directa.
La inflación y la devaluación de la moneda se acentúan y se refuerzan. La inflación induce la devaluación el dólar y esta induce la inflación. Como he señalado insistentemente, la solución es un modelo de desequilibrio que eleve el ahorro mediante el aumento del dinero por encima del producto nacional y, lo más urgente, la intervención del mercado cambiario para revertir la devaluación del dólar.
