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No hay otro camino que devaluar la moneda, reducir el déficit y aumentar el ahorro

Eduardo Sarmiento

18 de mayo de 2025 - 12:00 a. m.

En la última columna se vio que la economía pasó de un estado de economía de demanda a una economía de oferta. En lugar de enfrentar la realidad con la devaluación de la moneda y la elevación del ahorro, se pretendió hacerlo con la revaluación y la disminución del ahorro.

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El sistema está fuera del equilibrio. La oferta es menor que la demanda y no está en capacidad de devaluar la moneda. No hay discrecionalidad sobre el tipo de cambio y el mercado no está en capacidad de resolverlo. Se llegó al mismo dilema de los países asiáticos, que lograron superarlo porque tenían discrecionalidad sobre el tipo de cambio y la política fiscal.

En Colombia se pasó de una economía de demanda, ahorro mayor que la inversión, a una economía de oferta, ahorro menor que la inversión. En lugar de enfrentar la situación con la devaluación de la moneda y la elevación del ahorro, se pretendió hacerlo con la revaluación de la moneda y la disminución del ahorro. La economía quedó a la deriva. Lo que se requería es un modelo que devalúe la moneda y eleve la tasa de ahorro.

Los estimativos del DANE sobre el crecimiento de la producción están sobrestimados. La igualdad entre la oferta y la demanda se desquebrajó. El cálculo de la oferta se hace con la demanda suponiendo que son iguales, lo cual no es cierto. La producción es inferior a la demanda. Los cálculos de crecimiento basados en la demanda están sobrestimados.

La igualdad entre la oferta y la demanda, y el ahorro y la inversión, se quebró. El ahorro es menor que la inversión. Los estimativos econométricos del producto basados en el ahorro y el empleo formal revelan índices de crecimiento bajos de la producción. Si los determinantes del producto son el capital y el empleo, mientras que estos factores no crezcan no es posible que crezca el producto. Lo mismo se puede decir de los estimativos basados en los recaudos tributarios y el consumo de energía. No es aventurado afirmar que la economía está creciendo a tasas inferiores al estimativo del DANE de 2,7 % año corrido.

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Para recuperar la senda de crecimiento del producto se requiere discrecionalidad sobre la tasa de cambio y la política fiscal. En Colombia el sistema está fuera del equilibrio. La oferta es menor que la demanda y no se está en capacidad de devaluar la moneda. En cambio, los países asiáticos han obtenido altas tasas de crecimiento con superávits comerciales y el control del déficit fiscal.

Los Tigres asiáticos han aumentado el ahorro reduciendo el déficit fiscal y con superávits en cuenta corriente. En 2024 el balance fiscal y en cuenta corriente fue respectivamente en Hong Kong -2,7 % y 12,3 %, en Singapur 0,3 % y 17,5 %, en Corea del Sur -1,8 % y 5,3 % y en Taiwán 0,5 % y 14,1 %.

Colombia pasó de una economía de demanda, ahorro mayor que la inversión, a una economía de oferta, ahorro menor que la inversión. En lugar de enfrentar la situación con la devaluación de la moneda, la reducción del ahorro dejó la economía a la deriva. Lo que se requería es un modelo de desequilibrio que devalúe la moneda y reduzca el déficit fiscal y en cuenta corriente.

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