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Falcao ingresa oficialmente al Rayo Vallecano
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
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27 Jun 2021 - 5:05 a. m.

Plan financiero de mediano plazo

En días pasados el Gobierno divulgó el plan financiero de mediano plazo, en el cual se presentan las directrices centrales de la política económica.

Hasta ahora no se sabe los términos de la reforma tributaria y de los programas de ejecución que la sustentan. Los dos ejercicios deberían ser simultáneos. No hay gasto sin representación fiscal. El plan financiero establece las metas centrales de lo que quisiera que fuera el mundo y luego se procede a establecer los procedimientos y recursos efectivos para hacerlos efectivos.

La técnica no ha sido operativa. El Gobierno opera con una organización económica que no está en capacidad de conciliar los buenos deseos con la realidad. Así, el déficit fiscal, que es la más clara representación de la diferencia entre los deseos y la realidad, no es compatible con el modelo de libre mercado. El desbordado gasto causado por la pandemia y los desaciertos para enfrentarla dan lugar a un déficit fiscal de 9% del PIB que no es sostenible.

El modelo de libre mercado de equilibrio no está en capacidad de cerrar el bache entre los deseos del plan de mediano plazo y la realidad representada en la disponibilidad de recursos. La mejor ilustración está en el déficit fiscal que es la medida cuantitativa de la diferencia de acuerdo con los estándares históricos y comparativos. En Colombia induce una entrada masiva de importaciones que amplía el déficit en cuenta corriente y dispara el desempleo. La economía queda expuesta a una sustitución de valor agregado nacional por importaciones que da lugar a una falsa recuperación. En abril las importaciones crecieron por encima de la producción y el empleo muy por debajo. Los cálculos basados en términos de coeficientes constantes de importaciones sobreestiman la realidad.

Lo cierto es que el bajo ahorro proveniente del coronavirus y los desaciertos de política no pueden corregirse con el modelo económico de mercado. El ajuste se induce por medio de una entrada masiva de importaciones que amplia del déficit en cuenta corriente y agrava el desempleo. A menos que el mayor déficit en cuenta corriente se compense con un aumento de la emisión, la economía se ve abocada a una fuerte contracción que reduce la inversión y la capitalización. Es precisamente lo que se observa en las cuentas financieras. El crédito a las empresas desciende en lo corrido del año. Y si se tiene en cuenta la debacle del empleo y el desacierto de la liberación de importaciones, no se puede esperar que el crecimiento del producto llegue a 5 %.

El ajuste del balance interno se busca a cambio de la ampliación del déficit en cuenta corriente que reduce la confianza externa y el aumento del desempleo que acentúa el descontento social. El crecimiento y la equidad están en abierto conflicto. El aumento del ahorro se consigue a costa del salario y el empleo. El déficit fiscal termina en más déficit en cuenta corriente, más desempleo y menos crecimiento.

La recuperación de la tendencia histórica y la mejoría de la distribución del ingreso solo puede conseguirse con un cambio de modelo que eleve el ahorro y sostenga el salario y mejore la distribución del ingreso, mediante reformas estructurales que he sugerido en forma insistente. El primer paso es una política industrial orientada a elevar los aranceles de acuerdo con la productividad potencial del trabajo y la demanda. Lo más urgente es la reformulación de la concepción monetaria que garantice la máxima producción y el pleno empleo. Adicionalmente, se requieren una política laboral que contrarreste el atraso con respecto a la productividad, al igual que una política social que recorte las enormes transferencias de las rentas de los servicios públicos al capital.

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