28 Feb 2021 - 2:00 a. m.

Reforma estructural

Las cifras reportadas sobre la caída del producto no han trascendido. Los números se interpretan sin referencias históricas y comparaciones internacionales. No hay un esfuerzo para entender las causas de la debacle, más concretamente, las razones por las cuales la caída de la producción, el empleo y la distribución del ingreso fueron mayores en Colombia y en América Latina que en el resto del mundo. Lo más grave es que las soluciones no se buscan en las causas sino en las manifestaciones. No se advierte que el mal funcionamiento de la economía colombiana tiene su manifestación más clara en el bajo ahorro.

Las deficiencias estructurales de la economía que venían de atrás y la cuarentena provocaron una reducción drástica de la tasa de ahorro, que se llevó por delante la inversión y la producción, que luego acentuaron la caída del ahorro. La economía se descuadernó y quedó expuesta a un estado de ahorro deficiente, que quebró el balance interno entre ahorro e inversión. Como se señala en el primer curso de economía, el sistema se precipitó en caída libre. El rápido deterioro de la distribución del ingreso llevó a aumentos del déficit fiscal con destinación al consumo. En el año total la tasa de ahorro cayó 20 % y, en consecuencia, provocó una caída del producto nacional de 7 %, un aumento del desempleo de 4 % con reducción de la tasa de ocupación.

El ahorro es un fenómeno abstracto de difícil comprensión. Su caída la anticipé cuando el Gobierno adoptó la cuarentena y no ha tenido mayor respuesta. No sobra señalar que el efecto no se presenta en economías desarrolladas, en especial en Estados Unidos, puesto que los altos ingresos de la población dan lugar a excesos de ahorro. Por eso, estos países han logrado apoyar a los grupos de menores ingresos en magnitudes no imaginadas, algo así como la cuarta parte del producto nacional.

Las condiciones del mal funcionamiento de la economía que se manifiestan en la tasa de ahorro son más estridentes hoy que hace un año. La caída del ahorro de 2020 se extendió a 2021 y probablemente a 2022. El país no tiene el ahorro para rectificar rápidamente el deterioro de la pobreza ni para sostener la inversión, la producción y el empleo. La solución señalada por el mercado es un salario por debajo de la productividad.

Este callejón sin salida es el resultado de la implantación del modelo neoliberal en un mundo que no tiene las condiciones para asimilarlo. La manifestación más gráfica del mal funcionamiento de la economía es el bajo ahorro. Primero ocasionó un déficit en cuenta corriente que colocó el desempleo en 13,5 %, uno de los más altos del mundo, y no es mayor porque bajó la tasa de participación. Segundo, en conjunto con la cuarentena, quebró el balance entre el ahorro y la inversión; la reducción del ahorro provocó la contracción de la inversión, el desplome de la producción y el empleo, que luego acentuaron el deterioro del ahorro. Tercero, configuró un conflicto entre producción y distribución del in greso.

La solución es una reforma estructural que remueva las deficiencias estructurales del modelo que reducen el ahorro y deprimen el salario, entre las cuales se destacan el déficit en cuenta corriente, la política social de transferencias, la concepción monetaria de aumento del dinero por debajo de la demanda y el mantenimiento del salario por debajo de la productividad. La economía pasaría a un modelo de crecimiento equitativo. El mayor ahorro permitiría reducir rápidamente la pobreza y bajar en forma persistente el coeficiente de Gini dentro de un marco de crecimiento superior al histórico.

Comparte:
X