El informe reciente del FMI, basado en las cuentas internacionales, señala que la actividad mundial y de América Latina aumentará por encima de las expectativas. Sin decirlo explícito, la información revela que Colombia y Chile retrocederán.
La explicación la he dado en varias columnas. En cierta manera, Brasil y México lograron avanzar en el producto nacional porque elevaron el ahorro y redujeron el déficit en cuenta corriente. Los dos países, que venían operando con una suma de déficit en cuenta corriente y déficit fiscal cercana al 10 % del PIB, ahora tienden al 5 % del PIB. De esta manera, consiguieron reducir el bache entre la demanda y la oferta, que es igual a la tasa de ahorro.
La interpretación es simple. Brasil y México se apartaron del modelo tradicional de mercado, que eleva la tasa de interés y revalúa el tipo de cambio. Ambos países han avanzado en la devaluación del tipo de cambio, que ha reducido el déficit en cuenta corriente a la mitad del registrado hace seis meses. Se apartaron de la ortodoxia de la revaluación de la tasa de cambio y el sostenimiento de tipos de cambio flexibles, para frenar la revaluación y convertirla en devaluación.
El problema de Chile y Colombia es que por diversas razones no han logrado apartarse de la ortodoxia de la tasa de interés y, lo más importante, de la revaluación de la moneda y el déficit en cuenta corriente. Las economías están montadas en un modelo de equilibrio de mercado que sube la tasa de interés y revalúa la moneda sin contemplar las características propias; la observación directa muestra que las proyecciones de devaluación no se cumplieron, en particular la revaluación de la moneda. La verdad es que Brasil y México se inclinaron hacia modelos basados en las condiciones propias y la observación de los hechos factuales, como es la devaluación de la moneda y la reducción del déficit en cuenta corriente.
Se tiene un modelo que revalúa el tipo de cambio y amplía el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos. Lo que se requiere es un modelo que haga lo contrario, baje el déficit en cuenta corriente y pare la revaluación. En términos simples, hay que devaluar la moneda en forma directa y reducir gradualmente la tasa de interés.
En términos cuantitativos, Colombia y Chile hicieron el ajuste aumentando la diferencia entre la demanda y la oferta, y reduciendo la tasa de ahorro. El déficit en cuenta corriente en términos del PIB aumentó y superó el 6 %. El ajuste se hizo con un modelo de equilibrio que aumentó el desequilibrio y el estancamiento. La suma de los déficits superó el 10 % del PIB. En cambio, Brasil y México procedieron a realizar el ajuste con un modelo basado en las condiciones propias y la observación de hechos factuales, como es reducir el déficit en cuenta corriente y devaluar la moneda.
Chile y Colombia estaban montados en economías de demanda en donde el ajuste se realiza con la contracción de la demanda agregada, como revaluar la moneda y aumentar el déficit en cuenta corriente, que acentúa la deficiencia de la tasa de ahorro. Estas medidas dan lugar a una reducción de la producción mayor que la contracción de la demanda y, por lo tanto, agravan el estancamiento de oferta, disparan la inflación y la ampliación del déficit en cuenta corriente.
La información de las cuentas nacionales y mundiales muestra que la economía colombiana experimenta una fuerte contracción de la producción con respecto a América Latina y el resto del mundo. El sistema revela un severo retroceso de la producción, el ahorro y la balanza de pagos. La economía, que a finales del año pasado bajó de 8 % a 2,5 %, continúa declinando en el presente año y difícilmente estará por encima del 1 %. Simplemente, la economía experimentó un deterioro en la tasa de ahorro, la producción, la balanza de pagos y el empleo.
La solución es un modelo que baje la tasa de interés y devalúe la moneda en forma directa. Las condiciones cambiarían en forma drástica. La tasa de ahorro aumentaría, la producción se incrementaría, la inflación descendería, el tipo de cambio se devaluaría y el déficit en cuenta corriente disminuiría. La economía entraría en un proceso de racionalización y mejoría en que el crecimiento del producto se eleva y la distribución del ingreso mejora.