25 Jul 2021 - 5:00 a. m.

Revisión del modelo económico

Desde que comenzó la pandemia, advertí que la reducción de la tasa de ahorro ocasionada por la cuarentena había configurado un complicado manejo. La economía pasó del estado de la economía de demanda a economía de oferta, que son dos términos técnicos de difícil comprensión. En forma repetida advertí que estas condiciones no se podían enfrentar con el modelo predominante, que propicia y señala las soluciones de mercado que bajan los salarios para subir la tasa de ahorro, como ocurrió con la reforma tributaria de Carrasquilla y ahora en menor grado con la de Restrepo. La economía queda expuesta a una reducción de la tasa de ahorro y de la producción que no son sostenibles. En efecto, de acuerdo con la información del DANE, la producción ha descendido sistemáticamente desde agosto de 2020.

El desconocimiento de la operación del sistema ha llevado a graves errores de predicción del Gobierno, los organismos internacionales y prestigiosas revistas de opinión, como The Economist, que predicen crecimientos de producto del 7 % con respecto al año anterior, cuando a la luz de la información disponible es difícil que avance más del 4,5 %. Así las cosas, a estas alturas el país no ha logrado superar la reducción del ahorro generada por la pandemia.

La explicación es simple. El Gobierno confió en que el mercado induciría una elevación de la tasa de ahorro por la vía del deterioro del salario, que fue rechazada por la protesta social. La economía ha quedado expuesta a reducciones crecientes de la producción y el ahorro que amenazan con trasladar la crisis no solamente al presente año sino a 2022.

Debido las deficiencias del modelo, la economía quedó abocada a la reducción de la tasa de ahorro y el crecimiento, como se registra en información oficial. El producto está expuesto a caídas drásticas de duración de más de dos años. Se regresó a las recesiones del siglo XIX causadas por las deficiencias de ahorro. Las economías se precipitaban en caídas súbitas de la producción y luego entraban en estados de estancamiento y desempleo que persistían durante varios años.

Los hechos han mostrado que el modelo de libre mercado no ofrece las condiciones para elevar el ahorro y sostener el salario. La deficiencia no se origina en la demanda sino en la oferta.

La economía ha quedado en un estado de producción inferior a la demanda que genera toda clase de ajustes perversos. La producción de bienes es menor que la demanda. Los precios suben, el salario baja, el déficit en cuenta corriente se amplía y tiene como contraparte el desempleo. El sistema va a la deriva y tiende a un estado de difícil retorno.

Las condiciones cambiaron con respecto a la concepción convencional de exceso de ahorro. La falla de la economía estaba en deficiencias de demanda que se corregían con la política fiscal y monetaria de tasa de interés. En la actualidad se tiene una economía de oferta. La solución no puede ser distinta a la elevación de la tasa de ahorro y de salario con reformas estructurales de alto calado en la organización monetaria, la estructura comercial y sectorial, las transferencias de las rentas sociales y la política de salario y empleo. Ante todo, convendría erradicar las políticas de depresión de los ingresos laborales para aumentar la producción y la eficiencia.

En fin, la reducción de la tasa de ahorro de la cuarentena alteró fuertemente las economías de desarrollo intermedio y bajo ahorro. La solución no está en políticas fiscales tradicionales y ampliación del consumo; se encuentra en políticas estructurales que aumenten el ahorro y la productividad del trabajo. Las estrategias de oferta suministran los caminos de mayor prosperidad y equidad.

Comparte: